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La Coctelera

La web se pone inteligente

¿Cómo era el clima en Buenos Aires el día en que mataron a Kennedy? ¿Cuándo es el próximo eclipse solar en Chicago? La nueva herramienta superará a Google: contestará preguntas como si fuera una persona. El Wolfram Alpha promete ser la nueva estrella.


 Por Andrew Johnson *

La mayor revolución generacional de Internet será revelada este mes con el lanzamiento de un software que “comprenderá” las preguntas y dará respuestas a medida, con una especificidad nunca antes vista en la red. El nuevo sistema Wolfram Alpha, que fue presentado en la Universidad de Harvard en Estados Unidos la semana pasada, da el primer paso hacia lo que muchos consideran como el cáliz sagrado de Internet: una base global de información que entiende y responde al lenguaje común de la misma manera que lo hace una persona. Aunque el sistema es aún nuevo, ya produjo una reacción masiva y una notoria excitación entre analistas de tecnología y observadores de Internet.

Los expertos en computación creen que la nueva herramienta de búsqueda será un salto evolutivo en el desarrollo de la web. El especialista Nova Spivack señaló que Wolfram Alpha probó ser tan importante como Google. “Es realmente impresionante, significativo”, escribió. “De hecho, puede ser tan importante para la red (y para el mundo) como Google, pero por una razón diferente”. Tom Simpson, del blog convergenceofeverything.com, dijo: “¿Cuáles son las mayores implicancias, exactamente? ¿Un nuevo paradigma para el uso de computadoras y la red? Probablemente. ¿Una inteligencia artificial emergente, un paso hacia una Internet autoorganizada? Posiblemente. Lo que creo es que será grande”. Wolfram Alpha no sólo dará la respuesta a preguntas cómo “¿Cuánto mide el Monte Everest?”, también producirá una página con información relacionada –y con fuentes apropiadas– como la ubicación geográfica, pueblos cercanos y otras montañas, con gráficos y esquemas.

La verdadera innovación, de todos modos, reside en su habilidad para resolver las cosas “al vuelo”, según explica su inventor, Stephen Wolfram. Si se le pide comparar la altura del Everest con el largo del puente Golden Gate, lo hará. Si se le pregunta cómo era el clima en Buenos Aires el día que John F. Kennedy fue asesinado, cruzará los datos y dará la respuesta. Si se le pregunta por el Re Mayor, ejecutará la escala completa. Si uno quiere saber cuándo será el próximo eclipse solar en Chicago, o la exacta posición actual de la Estación Espacial Internacional, lo hará.

Wolfram, un físico premiado que reside en Estados Unidos, agrega que la información es “curada”, lo que quiere decir que es chequeada primero por expertos. Esto significa eliminar los temores habituales con respecto a sitios como Wikipedia, donde las dudas sobre la información surgen a partir del hecho de que cualquiera puede contribuir. Wolfram basó su sistema en su software Mathematica, ya una herramienta común para científicos, ingenieros y académicos que procesa operaciones complejas. “Quise hacer computable el conocimiento que nuestra civilización ha acumulado”, dice. “No estaba seguro de que fuera posible... estoy un poquito sorprendido de que haya resultado tan bien.” Wolfram, de 49 años, quien fue educado en Eton y completó su doctorado en Física de partículas a los 20, agrega que el lanzamiento del Wolfram Alpha, a fines de este mes, será solo el comienzo del proyecto. “Entenderá de lo que le estás hablando, y solo estamos en el comienzo: si fuera una biblioteca típica, podría decirse que tenemos un razonable 90 por ciento de las estanterías cubiertas.”

La herramienta, que será de uso gratuito, trabaja recopilando el conocimiento en Internet y bases de datos privadas. Wolfram dice que serán necesarias unas mil personas para mantener las bases de datos actualizadas con los últimos descubrimientos e información. También agrega que no buscará compilar información de la gente común, aunque está al tanto de que otros quizá usen la tecnología para eso. Wolfram Alpha fue diseñado teniendo en mente a profesionales y académicos, con lo que su relación con la cultura popular es, por el momento, comparativamente pobre. El término “50 Cent”, por ejemplo, causó “absoluto horror” en los tests, porque confundía una discusión sobre el dinero con el artista rapero. Sólo por esa razón no significa una amenaza inmediata para Google, que está trabajando en un tipo similar de motor de búsqueda, cuya primera versión fue lanzada la semana pasada.

“Tenemos cierto monto de información sobre cultura popular”, dice Wolfram. “En cierto sentido, la información de cultura popular es superficialmente computable, con lo que podemos encontrar quién está relacionado con quién y cuán alta es una persona. Pero espero que tengamos un montón de información en ese campo. Hay horrores lingüísticos porque si ponés libros y música, un montón de nombres chocan con otros conceptos.” El físico agrega que una ayuda posible podría ser el uso el índice de popularidad de Wikipedia para decidir qué es lo que puede interesar a los usuarios.

Con Google convertida en una de las marcas principales a nivel mundial, valuada en 100 billones, Wolfram Alpha posee el potencial de convertirse en uno de los grandes nombres del planeta. De cualquier modo, Wolfram no ve obstáculos en trabajar tanto con Google como con Wikipedia. “Estamos trabajando para asociarnos con todas las organizaciones posibles que tengan sentido”, dice. “La búsqueda, la narrativa, las noticias, son complementarias con lo que tenemos. La esperanza es que haya algunas grandes sinergias.”

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

El centro, la derecha y las dos izquierdas

Estamos a 59 días de las elecciones internas. Los candidatos de todos los partidos ya comienzan a apretar sus cinturones para el sprint final. Falta menos de dos meses y hasta ahora, salvo algún chisporroteo menor, la campaña en los tres partidos se ha desarrollado de manera cuasi fraterna.

Pero eso seguramente cambiara de aquí al 28 de junio. Es que en las dos principales colectividades, en el Partido Nacional y en el Frente Amplio se juega un partido muy importante como lo es definir quien será el candidato y, sin duda, el próximo presidente de los uruguayos.

Hay, sin embargo, una diferencia: en el Frente Amplio la decisión ya está tomada, o casi tomada; es casi inevitable que el candidato de la izquierda sea José Mujica. En el Partido Nacional, en cambio, todavía hay margen de duda, puede ser Luis Lacalle, quien hoy encabeza todas las encuestas de opinión o Jorge Larrañaga, que le sigue a pocos pasos.

En el Partido Colorado la definición ya es un hecho: Pedro Bordaberry será el candidato de una colectividad que no tiene posibilidades de acercarse a la presidencia pero que tendrá la llave, de acuerdo a la votación que obtenga, de ser quien defina, ya que los blancos por sí solos no le ganan al Frente Amplio.

Estas elucubraciones se dan ahora, antes de las internas, y siempre pensando en que habrá una segunda vuelta, algo probable. De no haber segunda vuelta es casi seguro que el próximo presidente de los uruguayos sea Mujica.

Ahora, ¿qué puede pasar de aquí al 28 de junio? ¿Qué tipo de campaña se vivirá? Es casi seguro que dado el poco margen que separa a Larrañaga de Lacalle se pueda asistir a un enfrentamiento mucho más duro del que se ha podido ver hasta ahora, donde no ha pasado de la reivindicación de ser de centro y wilsonista y su rival de derecha de parte del líder de Alianza Nacional, en contraposición a Lacalle, que se jacta de su pasada gestión como presidente.

Por dónde ira la campaña de Lacalle y Larrañaga no es muy claro, pero lo cierto es que ambos se están extremando en la búsqueda de apoyos y de mostrarlos de la mejor manera posible. Quieren que se sepa que detrás de ambos candidatos hay un equipo funcionando y elaborando ideas para el país. Los rostros y las palabras duras vendrán conforme se acerque el acto eleccionario, pero seguro que no tanto como en 1999, cuando la virulencia de la interna desarmó a los blancos.

Es que ambos saben que en todo caso después del 28 de junio deberán unir fuerzas.

Por el lado del Frente Amplio la interna viene más complicada porque Mujica navega sin problemas, salvo los inesperados apoyos surgidos desde Argentina por parte del kirchnerismo. Pero en líneas generales la estrategia de presentarse como víctima, que maneja el líder tupamaro, le da buenos resultados.

En cambio, Astori deberá extremarse y desplegar toda su artillería: la fina, la pesada y lo que encuentre a mano para poder acercarse a Mujica.

En una nota publicada el fin de semana pasado en el semanario Bitácora, que se publica junto con el diario La República, Esteban Valenti, el principal asesor de Astori reflexionaba sobre las candidaturas de la izquierda. “La derecha sabe a ciencia cierta que contra la izquierda “Vázquez” (para sintetizar) con todos sus matices y diferencias, es imposible triunfar en las próximas elecciones. Apuesta todas sus cartas a triunfar sobre la izquierda “Mujica”. La izquierda “Vázquez” está hoy representada tanto por Astori como por Carámbula. Y todos lo sabemos, aunque hagamos cuentas electorales”.

La estrategia de Astori pasa por ese camino mostrar que existen dos izquierdas, que hay dos izquierdas en el país como lo hay en el concierto internacional, apelando a la racionalidad del votante frenteamplista y de aquel que no lo es, pero que se siente más cerca de esa izquierda racional moderna (la que representaría Astori) y no la populista (que representaría Mujica y su barra).

El problema que se le presenta tanto a Mujica como Astori será como conciliar ambas izquierdas para el día después, cuando tengan que comparecer unidos en la elección nacional. Hoy no parecen estar en la misma sintonía.

Búmeran o boomerang

Búmeran o bumerán (del inglés boomerang, transcripción directa de la pronunciación aborigen de Australia) es un arma que tras ser lanzada regresa a su punto de origen.

 

Un episodio que en principio ganó apenas una columna del periódico La Diaria y se transformó luego en la comidilla del fin de semana, puede tener una fuerte incidencia hacia la interna del Frente Amplio.

Me refiero al comentario realizado al pasar por el ex presidente de los argentinos, Néstor Kirchner, quien dijo que desea que el ganador de las elecciones sea el líder del Movimiento de Participación Popular, José Mujica.

"Que gane Mujica", dijo Kirchner el miércoles.

Que el aparato del Partido Justicialista, que responde al ex presidente argentino, esté a disposición de Mujica puede ser bueno para traer votantes uruguayos del vecino país (no en vano se llegó a llamar el voto Buquebús la llegada de compatriotas que apoyaron masivamente a Tabaré Vázquez en las pasadas elecciones), pero puede ser malo para los intereses inmediatos del líder Tupamaro.

Es que el enfrentamiento entre Uruguay y Argentina por la instalación de la pastera Botnia ha llevado a que la amistad entre Vázquez y Kirchner se transformara en un visible encono personal que se trasladó también a la actual presidenta, Cristina Fernández de Kirchner.

El matrimonio Kirchner no está bien visto entre los uruguayos. Se los visualiza como responsables, no solo de alentar el piquete que mantiene cerrado el puente entre Fray Bentos y Gualeguaychú, sino de varios episodios de desencuentros entre ambos países, iniciado el mismo día en que asumió Cristina al frente de la Casa Rosada. Es recordado el discurso inaugural, ya como jefa de estado, cuando arremetió contra Uruguay y desde la soberbia le pasó factura a Vázquez por el conflicto haciéndolo de manera poco elegante e inadecuada para el momento.

Quizás este apoyo a Mujica puede ser un boomerang en estos momentos y sobre todo si Astori lo sabe capitalizar de buena manera para sus intereses.

Mujica, avizorando las dificultades que ese público apoyo le podía dar hacia la interna partidaria salió a cortar grueso. "Él gargantea, como no es gobernante, ni ministro, ni nada. Yo le pedí que destape el puente"

De todos modos es muy difícil que Astori logre ganarle a Mujica, aunque no es imposible. Si algo muestran las encuestas de opinión de voto es que cuantos más vayan a votar, mayores serán las posibilidades de que Astori pueda ganar. Pero aun en ese escenario, improbable dado que generalmente participan de las elecciones internas aproximadamente un 50 por ciento de los que finalmente votan por el partido, la ventaja que tiene Mujica es tal que en caso de que Astori pudiera ganar seria una hazaña política.

Todos los analistas coinciden en que para los votantes del Frente Amplio, su casco militante, justamente el que concurre a votar –en las elecciones internas el voto no es obligatorio- el discurso y la imagen de Mujica es hoy mucho más atractivo que lo que representa Astori.

Sin embargo, todos concuerdan en que el principal enemigo de Mujica es el propio Mujica, un candidato que como el mismo lo ha expresado, un día puede decir una cosa y otro día otra cosa.

Las encuestas

La difusión de las últimas encuestas de opinión pública sobre las elecciones internas ha puesto los pelos de punta a más de un candidato y muchos han salido a cuestionar los trabajos de las empresas del ramo.
Así el precandidato José Mujica, que se dejó llevar por un rumor que lo daba ya empatado con Danilo Astori, quiso curarse en salud y deslizó la posibilidad de prohibir los relevamientos de opinión.
Mujica criticó el sistema de control sobre las encuestas: "El sistema de encuestas en Uruguay tiene un defecto brutal, nadie le hace control. Le dicen “20.000 entrevistas”, ¿y dónde están depositadas las direcciones y la información de los tipos que se entrevistaron?". El precandidato dijo que quiere saber lo que dijo cada uno de los entrevistados, "para poder contra chequear si se hicieron mil o se hicieron cien o se hicieron con la imaginación... Después hablan de la cristalinidad".
Tras la difusión de la encuesta de la empresa Cifra, que dirige Luis Eduardo González, y que lo muestra 23 puntos arriba de Astori, Mujica debe estar más tranquilo. 
Está claro que cuando los números no dan, las críticas son mayores y más duras. Por ejemplo, desde el Partido Colorado y en especial desde las tiendas del candidato del Batllismo Siglo XXI, José Amorín Batlle, se llegó a hablar de “desconocimiento” y de “mala fe” en el trabajo.
Por el lado del precandidato nacionalista Jorge Larrañaga, las críticas provinieron por la difusión de los números que daban cuenta de la posibilidad de que el Frente Amplio ganara en primera vuelta, es decir sin necesidad de balotaje, lo que tira por la borda todo el discurso armado por el comando del ex presidente del Directorio nacionalista.
“No se puede hoy, antes de la interna decir: ´el Frente va a sacar el 48, el Partido Nacional va a sacar el 30´, porque dependerá. ¿Todos los votantes de Astori, si pierden, van a quedar votando a Mujica?”.
Además Larrañaga ironizó diciendo que las encuestas “bajan del cielo” a “decirle a los terrenales lo que la ciudadanía va a hacer. Venden ilusiones y condicionan los procesos políticos”.
Desde el lado de Astori, su principal asesor, Esteban Valenti, defendió la labor de las encuestadoras, pero igualmente, muy hábilmente tendió un manto de duda. Dijo que sería “muy valioso y transparente conocer quiénes son los principales clientes (partidos y candidatos) de cada una de las empresas”.
Lo cierto es que el que más el que menos critica la difusión de los relevamientos de opinión publica según le va en el mismo.
Y eso se explica porque cada vez que se difunde una caída en la opinión pública de un candidato se hace muy difícil obtener apoyos, por ejemplo, económicos (una elección es costosa, tres lo son más).
Pero las encuestas por sí solas no fabrican ni un candidato ni un resultado: los relevamiento de opinión pública son instrumentos científicos, de las ciencias sociales que miden los juicios, valores, actitudes, opiniones y comportamientos de la población para un momento específico, como una fotografía, y la suma de ellas marca una tendencia con la cual se puede predecir un final.
Está claro, además, que una encuesta no puede torcer la voluntad manifiesta de un grupo de personas. Las pruebas de ello son contundentes, pero solo valga recordar un dato de nuestra historia reciente. En 1980 el régimen militar encaramado en el poder y con el viento a favor de los números de la economía se largó a la aventura de tratar de mantenerse en el poder sine die, llamando a votar por una reforma constitucional.
No había libertad de prensa, miles de uruguayos estaban presos, por supuesto que no había partidos políticos legales y, además, los militares contaban con toda la maquinaria comunicacional a su disposición y por supuesto también de la única encuestadora: Gallup Internacional.
La encuesta de Gallup dio como ganador el Sí que propiciaban los militares con el apoyo de muchos civiles. Pues bien, el resultado fue por todos conocido: el No ganó por amplio margen y ahí se marcó la partida de defunción de la dictadura.
¿Para qué sirven entonces las encuestas político electorales? Fundamentalmente para tomar decisiones al obtener información a través de ellas de como se mueve un grupo humano dado. Es un insumo más para llevar adelante una campaña lo más profesional posible. Permite auscultar el estado de ánimo, modificar el discurso poner énfasis en otras cosas que no se habían advertido. En síntesis sirve para interpretar a la sociedad.
Pero una encuesta sirve también para mostrar a la sociedad cual espejo, un reflejo de sí misma.
Ahora, como en toda actividad humana hay quienes hacen un mal uso de las encuestas o las usan con fines de propaganda. En cada campaña electoral es posible advertir la aparición de empresas encuestadoras fantasmas, sin trayectoria en el mercado, que son usadas como propaganda o contrapropaganda. Después de las elecciones desaparecen pero dejan una mancha que ensucia a las empresas con trayectoria. 
Pero, además, hay que sumarle que las empresas encuestadoras no trabajan solo para las elecciones. En todo caso las elecciones son una zafra y quizás lo que tiene mayor difusión pública. Las diferentes empresas encuestadoras trabajan con empresas, con gobiernos y no solo hacen encuestas, sino otros trabajos de relevamiento del estado de la sociedad. No creo que sea un buen negocio para ellos trabajar de mala fe.

Alfonsín

Hace pocas horas fue enterrado en su Argentina natal el ex presidente, el radical Raúl Ricardo Alfonsín. Su vida y fundamentalmente su accionar político tiene diversos y variados significados en la historia argentina, sí, pero también en el Uruguay.
En Argentina porque fue el primero que logró derrotar al peronismo en las urnas. Hasta el año 1983, cuando gana la elección presidencial, la fuerza política fundada por Juan Domingo Perón había resultado siempre imbatible, aun cuando estuviera proscripta. 
Fue en esa campaña electoral de 1983 acuñó una de sus frases más memorables cuando dijo que con la democracia se educaba, se curaba y se comía, desafiando así las leyes del gobierno y la economía. 
Y en Uruguay tuvo significado, porque el triunfo del radicalismo, con Alfonsín a la cabeza en las elecciones de 1983 le dio un aire, un oxígeno muy grande a nuestros países: a Uruguay a Chile, Brasil, Paraguay que todavía pugnaban por salir de sus respectivas dictaduras. Recuerdo que en esas fechas había una suerte de carrera democrática para ver que país salía antes de su respectiva dictadura. Primero aparecía Chile, Uruguay estaba como retrasado, pero Argentina ni picaba en esa penca. Tuvo que venir a ocupar la Casa Rosada un alcohólico guerrero como Leopoldo Galtieri, con su suicida incursión en las islas Malvinas, para acelerar los tiempos políticos para la caída de la dictadura. Allí apareció Alfonsín al mando de las boinas blancas del radicalismo para ganar las elecciones y hacerse del gobierno.
La asunción de Alfonsín fue una de las fiestas democráticas más emocionantes que se recuerdan, con miles y miles de personas manifestando su alegría por haberse sacado de arriba de los hombros el pesado lastre de años de oscurantismo dictatorial. Miles de uruguayos, que aun estaban bajo el yugo dictatorial cruzaron el charco para participar de los festejos. Y por cientos fueron los uruguayos, que estaban desparramados por el mundo, que comenzaron a acercarse a su país haciendo pie en Argentina. Wilson Ferreira Aldunate, Rodney Arismendi, Alfredo Zitarrosa, por nombrar tres personalidades, se radicaron temporalmente en Argentina a la espera de la caída de la dictadura uruguaya para regresar al país.
Y en Argentina, en el gobierno de Alfonsín y en el propio presidente, la dirigencia política uruguaya encontró siempre una mano abierta, un fuerte apoyo para el accionar político.
Se fue Alfonsín y Uruguay tiene, sin dudas, una deuda de gratitud con el expresidente.
Pero además, la llegada de Alfonsín al gobierno supuso poner el tema de los Derechos Humanos sobre el tapete cuando, a menos de 15 días de haber asumido, enjuició a las ex juntas militares.
Pero Alfonsín tuvo también su lado oscuro al ceder ante el motín carapintada de Aldo Rico y compañía en Semana de Turismo, asumiendo una posición un tanto ambigua que comenzó a minar su credibilidad. 
Su gestión presidencial termina en una hiperinflación provocada por las fuerzas oscuras que había derrotado en las urnas, que lo obliga a entregar anticipadamente el gobierno. 
Así, asume Carlos Saúl Menem con promesas de salariazo y durante la gestión del peronista es su socio en el Pacto de Olivos, por el cual su partido pagó un costo político muy alto en los sectores medios, lo que incidió en su declinación. 
Pero lejos de bajar los brazos, fue uno de los gestores de la Alianza que derrotó al peronismo en las urnas en 1997 y 1999. Asume como presidente Fernando de la Rúa, quien también tiene que entregar el poder en forma anticipada, instalando en el inconsciente colectivo la idea de que es imposible gobernar Argentina por fuera del peronismo. 
En la crisis que trae aparejada la caída de De la Rúa juega un importante papel político junto con Eduardo Duhalde, tendiendo puentes para evitar el agravamiento de la situación social. 
Hasta los últimos momentos de su vida estuvo activo en la política, tratando de gestar ahora una alternativa frente al kirchnerismo. 
Ayer fue enterrado Alfonsín y en Buenos Aires, en las radios, en las trasmisiones de televisión se buscó de una manera casi obsesiva un calificativo para reseñar a un político: que fue íntegro, honesto, capaz, firme, comprometido, institucional. Fue una búsqueda inédita en un país que tiene metido en la sangre el desprestigio de la política y de los líderes como algo diario, inamovible, irreparable. Político es sinónimo de corrupto. De hecho en Argentina hizo carne en la gente aquella expresión “que se vayan todos”.
Sin embargo, sobre Alfonsín existió un consenso básico y general de que era el único expresidente de la República que podía salir a la calle sin que se lo tildara de deshonesto, que entró en la Casa Rosada con el mismo patrimonio con el que salió, algo que nadie se atrevería a asegurar de ningún otro, incluyendo al matrimonio K.

Jorge Luis Borges y las elecciones uruguayas

Hagamos un ejercicio de futurismo: las internas en el Frente Amplio fueron ganadas por José Mujica y las del Partido Nacional por Luis Alberto Lacalle. En el Partido Colorado el candidato es Pedro Bordaberry.
Se realizan las elecciones nacionales en octubre y no hay mayoría para ninguno de las dos candidatos por lo que hay una segunda vuelta que enfrenta a Mujica con Lacalle, éste con el apoyo de un Partido Colorado dominado por Bordaberry.
¿Qué país tendremos en el mes de noviembre? Es fácil adivinarlo. No hace falta ser un avezado analista político para darse cuenta que habrá una profunda división entre los uruguayos que, seguramente, se permeará a todas las actividades.
Esquemáticamente será el enfrentamiento político ideológico de dos visiones de país totalmente contrapuestas, que llevarán a una confrontación como pocas veces se vio en el Uruguay.
Es que solo basta imaginar la campaña que puede llevar adelante Lacalle-Bordaberry, lo que ambos puedan decir de Mujica y éste de sus contrincantes.
Algo de esto ya se avizora. Lacalle participó el pasado jueves del Congreso de delegados del Interior de Concordia Nacional, grupo que lidera el ex ministro Ignacio de Posadas junto a Gonzalo Aguirre y Ana Lía Piñeyrúa. Allí auguró que para las elecciones nacionales de octubre se confrontarán "el país de Mujica y el país del Partido Nacional", con él como candidato. Es que Lacalle ya se ve con la bandera blanca desplegada como ganador de la interna y por ende como candidato.
La campaña, dijo, va a enfrentar "esas dos maneras de ver el mundo, la vida, la sociedad, la propiedad, la libertad".
Dijo que habrá "dos grandes polos dialécticos": la "conducción por la confrontación" de Mujica, a quien comparó con el ex presidente argentino Néstor Kirchner, para quien llevar las situaciones al borde es una forma de conducción, con "la conducción por mayor cooperación" que él postula.
Agregó que el estilo Mujica supone una "semilla" que "el país ya vio crecer entre 1963 y 1984, primero por el lado de los tupamaros y luego por el lado de la dictadura militar".
"Aquí, nunca más una sociedad en la cual buscar el enemigo, sea la razón del sistema", enfatizó. "Rechazamos la lucha de clases y la división entre patrones y obreros".
Por el lado de Mujica, éste ha sido más cauto, pero alertó al pasar que si en el Partido Nacional triunfa el precandidato de la UNA y en el Partido Colorado, Bordaberry, el país ingresará en una polarización similar a una confrontación entre los barrios La Teja y Carrasco. En rigor, la imagen de la confrontación entre La Teja y Carrasco fue atribuida por Mujica a Sanguinetti, lo que éste rechazó en una carta que remitió al diario El Observador. Pero en el entorno de Mujica se reconoce que un triunfo de Lacalle y del líder del MPP en las internas, llevará inevitablemente al país a una polarización.
Por esta razón la estrategia de Mujica incluye que -aunque diga lo que piensa- el tenor de sus expresiones sea de "cautela", "moderación", e incluso que haya falta de definiciones en algunos temas concretos. Es consciente que con sus planteos no puede espantar ni a los tradicionales votantes de la izquierda ni a los nuevos que quiera captar.
El problema es que muchas veces al líder del MPP se le suelta la lengua y dice cosas que en esta etapa pueden ser usadas en su contra por su contrincante en las internas, Danilo Astori, pero que más adelante lo puede usar su adversario por las elecciones nacionales: el ex presidente Lacalle o Jorge Larrañaga.
Un tema urticante que ya enfrentó a Astori con Mujica fue el papel de la banca. En ese plano, Mujica dijo que quiere fortalecer la banca pública para que no haya espacio para los privados. La respuesta de su contrincante, Astori, no se hizo esperar. “Día a día se está demostrando que pensamos distinto sobre el rol de las finanzas y su papel en el país”, señaló Astori al diario El Observador. El líder de Asamblea Uruguay agregó que “estos comentarios ponen en riesgo cosas que han costado muchísimo a Uruguay, como la confianza de la banca privada”.
¿Alguien duda que este mismo argumento lo vaya usar quien triunfe en la interna blanca para cuestionar al ex Tupamaro?
Un detalle nada menor fue la apelación que hizo el pasado jueves el principal referente económico de Larrañaga, Javier de Haedo, quien convocó a los astoristas a votar al conductor de Alianza Nacional en las internas, con un doble propósito no explicitado, pero sí implícito: frenar ahora a Lacalle y más adelante, en octubre y noviembre a Mujica.
Alianza Nacional comparte los aciertos de Astori como ministro de Economía aunque también rechaza muchos de sus "errores", "especialmente en la última parte de su gestión", como ocurre con buena parte de su electorado, dijo De Haedo.
Explicó que en las internas de junio "se empieza a elegir al Presidente" por lo que los votantes deben pensar con la cabeza puesta en octubre y noviembre próximos.
El economista convocó a apoyar a Larrañaga "a los votantes de Astori, que comparten la conducta fiscal que el ex ministro tuvo en la primera mitad de este período de gobierno, pero que no están de acuerdo con el aumento del gasto electoral que impulsó en la segunda mitad; a los votantes de Astori que están de acuerdo con la visión de éste sobre la inversión y las reglas de juego estables, pero que no están de acuerdo con la política laboral que compartió Astori en materia de indexación salarial, ocupación de los lugares de trabajo, fueron sindical y tercerizaciones".
De hecho, con este discurso, De Haedo ve como perdida la elección de Astori ante Mujica y muy comprometida la de Larrañaga ante Lacalle.
Así estamos asistiendo a una inédita campaña electoral donde parece primar aquellos versos de Jorge Luis Borges “no nos une el amor sino el espanto”.

Wilson y Líber

Wilson Ferreira Aldunate y Líber Seregni, son dos personalidades ya fallecidas, enfrentadas políticamente en su época, en la década del `70, hasta el golpe de Estado, pero que hoy trascienden a sus partidos políticos: Nacional, el primero y Frente Amplio el segundo.

Desde hace largo tiempo ambos son figuras nacionales y prenda de unidad para las dos colectividades, pero también para el Uruguay todo. Sin embargo, en estos días el recuerdo de ambas personalidades ha sido parte de la campaña por las elecciones internas y lejos de convertirse en esa prenda de unidad, han sido motivo de disputa más o menos pública. En el Partido Nacional ya es un tópico usar la figura de Ferreira, su recuerdo, su pensamiento para tratar de demostrar que se es más o menos “wilsonista”. En el Frente Amplio parece que respaldarse en la figura de Seregni puede arrimar más votos de los frenteamplistas. Para los blancos, y cuando aparece en el escenario político cierta necesidad de acercarse al centro para ganar el electorado, es casi una necesidad declararse “wilsonista” o haber tenido cierto grado de amistad con el caudillo. En el Frente Amplio se piensa, que el hecho de haber compartido la experiencia vital con el general Seregni puede dar más rédito político. Pero lo cierto es que más allá de que ambos, Ferreira y Seregni, sean prenda de unidad o que desde algún lugar sean los guardianes de la armonía interna, hoy ni los blancos ni los frenteamplistas lograron plasmarlo en la realidad, en la cancha.

 

El pasado domingo los blancos no lograron juntarse para hacer un único homenaje a Wilson. Ambos precandidatos, Jorge Larrañaga y Luis Alberto Lacalle lo hicieron por separado, casi a la misma hora, pero a cinco kilómetros de distancia, ambos reivindicando cierta amistad con Wilson que en realidad no es tal si se es fiel con la historia. Larrañaga recordó a Wilson Ferreira en el Cementerio del Buceo, frente a su tumba y Lacalle con un acto en el Platense Patín Club.

El jueves 19, en tanto, los frenteamplistas se convocaron al cruce de Bulevar Artigas y Bulevar España, donde vivía en aquel momento el general retirado, para recordar los 25 años de la liberación de Seregni tras 11 años de cárcel por parte de la dictadura militar y hubo problemas entre dos de los tres precandidatos de la coalición. Danilo Astori y Marcos Carámbula son quienes procuran la sombra del “seregnismo” para ganar puntos frente a José Mujica, y eso llevó a los partidarios del intendente de Canelones a quejarse por "la utilización" por parte del ex ministro de Economía de la figura del fundador de la coalición de izquierda.

Hubo, no obstante, una diferencia con los blancos. La izquierda logró unir a los tres precandidatos en un solo acto. Así, en medio de la campaña electoral, cada acto, los dos de los blancos y el único de los frenteamplistas estuvo teñido de un inevitable contenido político electoral. En el homenaje en el Platense, Lacalle resaltó el mensaje de unidad que les dejara Wilson cuando antes de morir le dijera al ex presidente que no se pelearan dentro del partido. En el cementerio, Larrañaga eligió palabras de claro tono electoral: “Somos un partido de gente responsable, somos de verdad una opción de gobierno (…) porque sin un gobierno nacionalista este país no tiene salida (…) tenemos que ganar las próximas elecciones y si le toca bailar con la más fea, con la más fea, baila si en eso va la suerte del país”. En el cruce de los bulevares no hubo discursos, pero sí muchas señales y gestos que a veces son tan o más explícitos que las palabras como lo refleja la crónica de la periodista de El País Loreley Nicrosi. “La disputa por los espacios se constató en los pasacalles. En la noche del miércoles, frente a la Facultad de Arquitectura, fue desplegada una pancarta de la Vertiente Artiguista con la leyenda "Marcos presidente". Empero, esa pancarta fue sustituida por otra de la Alianza Progresista con la leyenda "Astori- Nin Novoa". (…) Ante la llegada de la viuda de Seregni, Lilí Lerena, a la concentración frente al que fuera su domicilio, los tres precandidatos y otros dirigentes se esforzaron por permanecer a su lado para la foto. Astori y Mujica se saludaron con un tibio apretón de mano”.

Wilson Ferreira Aldunate y Líber Seregni, dos hombres con sus historias, con sus vidas y sus respectivas ideas de país se ganaron el respeto de los uruguayos bien pensantes. Hoy todos reivindican que el mejor homenaje es recordarlos más allá de las tolderías y sin especulaciones electorales, pero la realidad muestra otra cosa. Son tiempos políticos electorales y la imagen manda.

Internas: algo más que la definición de un candidato

Es innegable e inobjetable la incidencia que tienen las encuestas de opinión ya de cara a las elecciones internas, primero, y las nacionales después.

En estos días, cuando el país se levanta de la siesta veraniega, se conocieron dos relevamientos realizados entre los uruguayos para saber en que estado se encuentra la opinión respecto de los candidatos de los tres partidos.

Primero se conoció el relevamiento de la empresa Equipos-Mori que dirige el sociólogo César Aguiar, en el canal 10, el pasado viernes 6 y luego la de Cifra, del politólogo Luis Eduardo González en el canal 12, el lunes 9. (Ver cuadros aparte)

A poco de analizarse ambos trabajos queda claro que si bien la campaña electoral fue lanzada oficialmente hace pocos días, en dos de los tres partidos, los candidatos para las elecciones nacionales ya están definidos. Esto es así salvo que cometan dislates muy gruesos o que haya un dramático vuelco entre los electores. También puede ocurrir que ambas empresas hayan cometido graves errores al momento de elaborar las muestras para los respectivos relevamientos. Descartada esta última hipótesis, sobre todo por la seriedad y prestigio de ambas consultoras, ya se puede aventurar que el candidato del Frente Amplio será el senador José Mujica y el del Partido Colorado Pedro Bordaberry.

En el Partido Nacional, si bien hay diferencias entre lo presentado por Equipos y Cifra, lo claro es que en esa colectividad no hay nada definido, aún.

Con este escenario, tanto la interna del partido de gobierno como la de los nacionalistas se van a poner al rojo vivo de aquí al último domingo de junio, cuando efectivamente se realicen los comicios.

En el Frente Amplio, si bien creo que la ventaja de Mujica ya es indescontable por parte de Danilo Astori, a quien por cierto no lo ha beneficiado en nada la aparición de Marcos Carámbula como tercero en discordia, el ex ministro de Economía opondrá una dura batalla en el entendido que él es el único que puede vencer en un balotaje al candidato nacionalista que salga de la interna blanca.

Hay otro elemento que manejan lo asesores de Astori como favorable a su candidato y es que en el caso de que se ahonde la crisis económica esto va a favorecer al líder de Asamblea Uruguay por entender que está mejor preparado que Mujica para hacerle frente.

Este argumento es manejado también por Luis Eduardo González quien dijo que en un escenario de crisis Astori sale mejor parado porque en momentos de tormenta la gente busca el timonel que lleve al barco en un mar embravecido y en eso siempre tiene ventaja quien probó ser un buen timonel, en alusión a Astori tras su desempeño al frente de la cartera de economía del gobierno de Tabaré Vázquez.

Sin embargo, lo que olvida González es que quienes votan en las elecciones internas y en especial en el Frente Amplio, son el núcleo duro de la izquierda que justamente ve en Astori un político apegado a las ideas y a la praxis que esta crisis ha dejado más expuesto. Ven en Astori al hombre que quería el Tratado de Libre Comercio con EE.UU., al defensor del secreto bancario; ven en el líder de Asamblea Uruguay a un “neoliberal”, un técnico dogmático.

En cambio, Mujica encarna todo lo que esa izquierda quiere escuchar: defensa del Estado a rajatabla, en fin, la vuelta a la sustitución de importaciones, es decir, una política industrial activa que subsidie y dirija la producción de sustitutos, que cree barreras al comercio (altos aranceles), y una política monetaria que mantenga el tipo de cambio elevado. Este es hoy el pensamiento predominante en la izquierda y quien lo lleva como anillo al dedo es Mujica y no Astori. Y es, además, lo más cercano al programa de gobierno que aprobó el Frente Amplio en el Congreso.

Es cierto que Mujica es un candidato con muchos riesgos y que deja muchos flancos abiertos, pero hoy por hoy puede decir una cosa y al otro día otra diferente u opuesta que no paga costos políticos.

Mujica es como decía la convocatoria al acto de lanzamiento de su campaña electoral, el Obdulio Varela de la política.

En el Partido Nacional no hay nada definido, puede ser Larrañaga como Lacalle, pero de acuerdo a quien sea el candidato eso puede hacer variar el resultado de la elección nacional.

La pregunta que hoy no tiene respuesta es: ¿Quién está mejor posicionado para disputar una segunda vuelta contra Mujica?

Como se ve, con el escenario actual en las elecciones internas se juega mucho más que el candidato de cada partido. En las elecciones internas se juega quien va a ser el próximo presidente, ni más ni menos.

 

 

Elecciones Nacionales

Partido                     Cifra         Equipos

Frente Amplio            43            44

Partido Nacional       38            34

Partido Colorado        7              7

Independiente           1             2

N/S N/C                     11             9

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Internas Partidarias

Candidatos                        Cifra  Equipos

Frente Amplio

José Mujica                        53             53

Danilo Astori                      30            29

M. Carámbula                     9              11

Indecisos/Otros                 8              8

 

Partido Nacional

Jorge Larrañaga                  44             48

Luis Lacalle                          51            47

Indecisos                               5              5

 

Partido Colorado

Pedro Bordaberry                57            65

Luis Hierro                           24            14

José Amorín                        14            6

Indecisos/otros                  5              15