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La Coctelera

FINO

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Categoría: Ideología

30 Abril 2009

El centro, la derecha y las dos izquierdas

Estamos a 59 días de las elecciones internas. Los candidatos de todos los partidos ya comienzan a apretar sus cinturones para el sprint final. Falta menos de dos meses y hasta ahora, salvo algún chisporroteo menor, la campaña en los tres partidos se ha desarrollado de manera cuasi fraterna.

Pero eso seguramente cambiara de aquí al 28 de junio. Es que en las dos principales colectividades, en el Partido Nacional y en el Frente Amplio se juega un partido muy importante como lo es definir quien será el candidato y, sin duda, el próximo presidente de los uruguayos.

Hay, sin embargo, una diferencia: en el Frente Amplio la decisión ya está tomada, o casi tomada; es casi inevitable que el candidato de la izquierda sea José Mujica. En el Partido Nacional, en cambio, todavía hay margen de duda, puede ser Luis Lacalle, quien hoy encabeza todas las encuestas de opinión o Jorge Larrañaga, que le sigue a pocos pasos.

En el Partido Colorado la definición ya es un hecho: Pedro Bordaberry será el candidato de una colectividad que no tiene posibilidades de acercarse a la presidencia pero que tendrá la llave, de acuerdo a la votación que obtenga, de ser quien defina, ya que los blancos por sí solos no le ganan al Frente Amplio.

Estas elucubraciones se dan ahora, antes de las internas, y siempre pensando en que habrá una segunda vuelta, algo probable. De no haber segunda vuelta es casi seguro que el próximo presidente de los uruguayos sea Mujica.

Ahora, ¿qué puede pasar de aquí al 28 de junio? ¿Qué tipo de campaña se vivirá? Es casi seguro que dado el poco margen que separa a Larrañaga de Lacalle se pueda asistir a un enfrentamiento mucho más duro del que se ha podido ver hasta ahora, donde no ha pasado de la reivindicación de ser de centro y wilsonista y su rival de derecha de parte del líder de Alianza Nacional, en contraposición a Lacalle, que se jacta de su pasada gestión como presidente.

Por dónde ira la campaña de Lacalle y Larrañaga no es muy claro, pero lo cierto es que ambos se están extremando en la búsqueda de apoyos y de mostrarlos de la mejor manera posible. Quieren que se sepa que detrás de ambos candidatos hay un equipo funcionando y elaborando ideas para el país. Los rostros y las palabras duras vendrán conforme se acerque el acto eleccionario, pero seguro que no tanto como en 1999, cuando la virulencia de la interna desarmó a los blancos.

Es que ambos saben que en todo caso después del 28 de junio deberán unir fuerzas.

Por el lado del Frente Amplio la interna viene más complicada porque Mujica navega sin problemas, salvo los inesperados apoyos surgidos desde Argentina por parte del kirchnerismo. Pero en líneas generales la estrategia de presentarse como víctima, que maneja el líder tupamaro, le da buenos resultados.

En cambio, Astori deberá extremarse y desplegar toda su artillería: la fina, la pesada y lo que encuentre a mano para poder acercarse a Mujica.

En una nota publicada el fin de semana pasado en el semanario Bitácora, que se publica junto con el diario La República, Esteban Valenti, el principal asesor de Astori reflexionaba sobre las candidaturas de la izquierda. “La derecha sabe a ciencia cierta que contra la izquierda “Vázquez” (para sintetizar) con todos sus matices y diferencias, es imposible triunfar en las próximas elecciones. Apuesta todas sus cartas a triunfar sobre la izquierda “Mujica”. La izquierda “Vázquez” está hoy representada tanto por Astori como por Carámbula. Y todos lo sabemos, aunque hagamos cuentas electorales”.

La estrategia de Astori pasa por ese camino mostrar que existen dos izquierdas, que hay dos izquierdas en el país como lo hay en el concierto internacional, apelando a la racionalidad del votante frenteamplista y de aquel que no lo es, pero que se siente más cerca de esa izquierda racional moderna (la que representaría Astori) y no la populista (que representaría Mujica y su barra).

El problema que se le presenta tanto a Mujica como Astori será como conciliar ambas izquierdas para el día después, cuando tengan que comparecer unidos en la elección nacional. Hoy no parecen estar en la misma sintonía.

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7 Abril 2009

Alfonsín

Hace pocas horas fue enterrado en su Argentina natal el ex presidente, el radical Raúl Ricardo Alfonsín. Su vida y fundamentalmente su accionar político tiene diversos y variados significados en la historia argentina, sí, pero también en el Uruguay.
En Argentina porque fue el primero que logró derrotar al peronismo en las urnas. Hasta el año 1983, cuando gana la elección presidencial, la fuerza política fundada por Juan Domingo Perón había resultado siempre imbatible, aun cuando estuviera proscripta. 
Fue en esa campaña electoral de 1983 acuñó una de sus frases más memorables cuando dijo que con la democracia se educaba, se curaba y se comía, desafiando así las leyes del gobierno y la economía. 
Y en Uruguay tuvo significado, porque el triunfo del radicalismo, con Alfonsín a la cabeza en las elecciones de 1983 le dio un aire, un oxígeno muy grande a nuestros países: a Uruguay a Chile, Brasil, Paraguay que todavía pugnaban por salir de sus respectivas dictaduras. Recuerdo que en esas fechas había una suerte de carrera democrática para ver que país salía antes de su respectiva dictadura. Primero aparecía Chile, Uruguay estaba como retrasado, pero Argentina ni picaba en esa penca. Tuvo que venir a ocupar la Casa Rosada un alcohólico guerrero como Leopoldo Galtieri, con su suicida incursión en las islas Malvinas, para acelerar los tiempos políticos para la caída de la dictadura. Allí apareció Alfonsín al mando de las boinas blancas del radicalismo para ganar las elecciones y hacerse del gobierno.
La asunción de Alfonsín fue una de las fiestas democráticas más emocionantes que se recuerdan, con miles y miles de personas manifestando su alegría por haberse sacado de arriba de los hombros el pesado lastre de años de oscurantismo dictatorial. Miles de uruguayos, que aun estaban bajo el yugo dictatorial cruzaron el charco para participar de los festejos. Y por cientos fueron los uruguayos, que estaban desparramados por el mundo, que comenzaron a acercarse a su país haciendo pie en Argentina. Wilson Ferreira Aldunate, Rodney Arismendi, Alfredo Zitarrosa, por nombrar tres personalidades, se radicaron temporalmente en Argentina a la espera de la caída de la dictadura uruguaya para regresar al país.
Y en Argentina, en el gobierno de Alfonsín y en el propio presidente, la dirigencia política uruguaya encontró siempre una mano abierta, un fuerte apoyo para el accionar político.
Se fue Alfonsín y Uruguay tiene, sin dudas, una deuda de gratitud con el expresidente.
Pero además, la llegada de Alfonsín al gobierno supuso poner el tema de los Derechos Humanos sobre el tapete cuando, a menos de 15 días de haber asumido, enjuició a las ex juntas militares.
Pero Alfonsín tuvo también su lado oscuro al ceder ante el motín carapintada de Aldo Rico y compañía en Semana de Turismo, asumiendo una posición un tanto ambigua que comenzó a minar su credibilidad. 
Su gestión presidencial termina en una hiperinflación provocada por las fuerzas oscuras que había derrotado en las urnas, que lo obliga a entregar anticipadamente el gobierno. 
Así, asume Carlos Saúl Menem con promesas de salariazo y durante la gestión del peronista es su socio en el Pacto de Olivos, por el cual su partido pagó un costo político muy alto en los sectores medios, lo que incidió en su declinación. 
Pero lejos de bajar los brazos, fue uno de los gestores de la Alianza que derrotó al peronismo en las urnas en 1997 y 1999. Asume como presidente Fernando de la Rúa, quien también tiene que entregar el poder en forma anticipada, instalando en el inconsciente colectivo la idea de que es imposible gobernar Argentina por fuera del peronismo. 
En la crisis que trae aparejada la caída de De la Rúa juega un importante papel político junto con Eduardo Duhalde, tendiendo puentes para evitar el agravamiento de la situación social. 
Hasta los últimos momentos de su vida estuvo activo en la política, tratando de gestar ahora una alternativa frente al kirchnerismo. 
Ayer fue enterrado Alfonsín y en Buenos Aires, en las radios, en las trasmisiones de televisión se buscó de una manera casi obsesiva un calificativo para reseñar a un político: que fue íntegro, honesto, capaz, firme, comprometido, institucional. Fue una búsqueda inédita en un país que tiene metido en la sangre el desprestigio de la política y de los líderes como algo diario, inamovible, irreparable. Político es sinónimo de corrupto. De hecho en Argentina hizo carne en la gente aquella expresión “que se vayan todos”.
Sin embargo, sobre Alfonsín existió un consenso básico y general de que era el único expresidente de la República que podía salir a la calle sin que se lo tildara de deshonesto, que entró en la Casa Rosada con el mismo patrimonio con el que salió, algo que nadie se atrevería a asegurar de ningún otro, incluyendo al matrimonio K.

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30 Marzo 2009

Jorge Luis Borges y las elecciones uruguayas

Hagamos un ejercicio de futurismo: las internas en el Frente Amplio fueron ganadas por José Mujica y las del Partido Nacional por Luis Alberto Lacalle. En el Partido Colorado el candidato es Pedro Bordaberry.
Se realizan las elecciones nacionales en octubre y no hay mayoría para ninguno de las dos candidatos por lo que hay una segunda vuelta que enfrenta a Mujica con Lacalle, éste con el apoyo de un Partido Colorado dominado por Bordaberry.
¿Qué país tendremos en el mes de noviembre? Es fácil adivinarlo. No hace falta ser un avezado analista político para darse cuenta que habrá una profunda división entre los uruguayos que, seguramente, se permeará a todas las actividades.
Esquemáticamente será el enfrentamiento político ideológico de dos visiones de país totalmente contrapuestas, que llevarán a una confrontación como pocas veces se vio en el Uruguay.
Es que solo basta imaginar la campaña que puede llevar adelante Lacalle-Bordaberry, lo que ambos puedan decir de Mujica y éste de sus contrincantes.
Algo de esto ya se avizora. Lacalle participó el pasado jueves del Congreso de delegados del Interior de Concordia Nacional, grupo que lidera el ex ministro Ignacio de Posadas junto a Gonzalo Aguirre y Ana Lía Piñeyrúa. Allí auguró que para las elecciones nacionales de octubre se confrontarán "el país de Mujica y el país del Partido Nacional", con él como candidato. Es que Lacalle ya se ve con la bandera blanca desplegada como ganador de la interna y por ende como candidato.
La campaña, dijo, va a enfrentar "esas dos maneras de ver el mundo, la vida, la sociedad, la propiedad, la libertad".
Dijo que habrá "dos grandes polos dialécticos": la "conducción por la confrontación" de Mujica, a quien comparó con el ex presidente argentino Néstor Kirchner, para quien llevar las situaciones al borde es una forma de conducción, con "la conducción por mayor cooperación" que él postula.
Agregó que el estilo Mujica supone una "semilla" que "el país ya vio crecer entre 1963 y 1984, primero por el lado de los tupamaros y luego por el lado de la dictadura militar".
"Aquí, nunca más una sociedad en la cual buscar el enemigo, sea la razón del sistema", enfatizó. "Rechazamos la lucha de clases y la división entre patrones y obreros".
Por el lado de Mujica, éste ha sido más cauto, pero alertó al pasar que si en el Partido Nacional triunfa el precandidato de la UNA y en el Partido Colorado, Bordaberry, el país ingresará en una polarización similar a una confrontación entre los barrios La Teja y Carrasco. En rigor, la imagen de la confrontación entre La Teja y Carrasco fue atribuida por Mujica a Sanguinetti, lo que éste rechazó en una carta que remitió al diario El Observador. Pero en el entorno de Mujica se reconoce que un triunfo de Lacalle y del líder del MPP en las internas, llevará inevitablemente al país a una polarización.
Por esta razón la estrategia de Mujica incluye que -aunque diga lo que piensa- el tenor de sus expresiones sea de "cautela", "moderación", e incluso que haya falta de definiciones en algunos temas concretos. Es consciente que con sus planteos no puede espantar ni a los tradicionales votantes de la izquierda ni a los nuevos que quiera captar.
El problema es que muchas veces al líder del MPP se le suelta la lengua y dice cosas que en esta etapa pueden ser usadas en su contra por su contrincante en las internas, Danilo Astori, pero que más adelante lo puede usar su adversario por las elecciones nacionales: el ex presidente Lacalle o Jorge Larrañaga.
Un tema urticante que ya enfrentó a Astori con Mujica fue el papel de la banca. En ese plano, Mujica dijo que quiere fortalecer la banca pública para que no haya espacio para los privados. La respuesta de su contrincante, Astori, no se hizo esperar. “Día a día se está demostrando que pensamos distinto sobre el rol de las finanzas y su papel en el país”, señaló Astori al diario El Observador. El líder de Asamblea Uruguay agregó que “estos comentarios ponen en riesgo cosas que han costado muchísimo a Uruguay, como la confianza de la banca privada”.
¿Alguien duda que este mismo argumento lo vaya usar quien triunfe en la interna blanca para cuestionar al ex Tupamaro?
Un detalle nada menor fue la apelación que hizo el pasado jueves el principal referente económico de Larrañaga, Javier de Haedo, quien convocó a los astoristas a votar al conductor de Alianza Nacional en las internas, con un doble propósito no explicitado, pero sí implícito: frenar ahora a Lacalle y más adelante, en octubre y noviembre a Mujica.
Alianza Nacional comparte los aciertos de Astori como ministro de Economía aunque también rechaza muchos de sus "errores", "especialmente en la última parte de su gestión", como ocurre con buena parte de su electorado, dijo De Haedo.
Explicó que en las internas de junio "se empieza a elegir al Presidente" por lo que los votantes deben pensar con la cabeza puesta en octubre y noviembre próximos.
El economista convocó a apoyar a Larrañaga "a los votantes de Astori, que comparten la conducta fiscal que el ex ministro tuvo en la primera mitad de este período de gobierno, pero que no están de acuerdo con el aumento del gasto electoral que impulsó en la segunda mitad; a los votantes de Astori que están de acuerdo con la visión de éste sobre la inversión y las reglas de juego estables, pero que no están de acuerdo con la política laboral que compartió Astori en materia de indexación salarial, ocupación de los lugares de trabajo, fueron sindical y tercerizaciones".
De hecho, con este discurso, De Haedo ve como perdida la elección de Astori ante Mujica y muy comprometida la de Larrañaga ante Lacalle.
Así estamos asistiendo a una inédita campaña electoral donde parece primar aquellos versos de Jorge Luis Borges “no nos une el amor sino el espanto”.

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21 Marzo 2009

Wilson y Líber

Wilson Ferreira Aldunate y Líber Seregni, son dos personalidades ya fallecidas, enfrentadas políticamente en su época, en la década del `70, hasta el golpe de Estado, pero que hoy trascienden a sus partidos políticos: Nacional, el primero y Frente Amplio el segundo.

Desde hace largo tiempo ambos son figuras nacionales y prenda de unidad para las dos colectividades, pero también para el Uruguay todo. Sin embargo, en estos días el recuerdo de ambas personalidades ha sido parte de la campaña por las elecciones internas y lejos de convertirse en esa prenda de unidad, han sido motivo de disputa más o menos pública. En el Partido Nacional ya es un tópico usar la figura de Ferreira, su recuerdo, su pensamiento para tratar de demostrar que se es más o menos “wilsonista”. En el Frente Amplio parece que respaldarse en la figura de Seregni puede arrimar más votos de los frenteamplistas. Para los blancos, y cuando aparece en el escenario político cierta necesidad de acercarse al centro para ganar el electorado, es casi una necesidad declararse “wilsonista” o haber tenido cierto grado de amistad con el caudillo. En el Frente Amplio se piensa, que el hecho de haber compartido la experiencia vital con el general Seregni puede dar más rédito político. Pero lo cierto es que más allá de que ambos, Ferreira y Seregni, sean prenda de unidad o que desde algún lugar sean los guardianes de la armonía interna, hoy ni los blancos ni los frenteamplistas lograron plasmarlo en la realidad, en la cancha.

 

El pasado domingo los blancos no lograron juntarse para hacer un único homenaje a Wilson. Ambos precandidatos, Jorge Larrañaga y Luis Alberto Lacalle lo hicieron por separado, casi a la misma hora, pero a cinco kilómetros de distancia, ambos reivindicando cierta amistad con Wilson que en realidad no es tal si se es fiel con la historia. Larrañaga recordó a Wilson Ferreira en el Cementerio del Buceo, frente a su tumba y Lacalle con un acto en el Platense Patín Club.

El jueves 19, en tanto, los frenteamplistas se convocaron al cruce de Bulevar Artigas y Bulevar España, donde vivía en aquel momento el general retirado, para recordar los 25 años de la liberación de Seregni tras 11 años de cárcel por parte de la dictadura militar y hubo problemas entre dos de los tres precandidatos de la coalición. Danilo Astori y Marcos Carámbula son quienes procuran la sombra del “seregnismo” para ganar puntos frente a José Mujica, y eso llevó a los partidarios del intendente de Canelones a quejarse por "la utilización" por parte del ex ministro de Economía de la figura del fundador de la coalición de izquierda.

Hubo, no obstante, una diferencia con los blancos. La izquierda logró unir a los tres precandidatos en un solo acto. Así, en medio de la campaña electoral, cada acto, los dos de los blancos y el único de los frenteamplistas estuvo teñido de un inevitable contenido político electoral. En el homenaje en el Platense, Lacalle resaltó el mensaje de unidad que les dejara Wilson cuando antes de morir le dijera al ex presidente que no se pelearan dentro del partido. En el cementerio, Larrañaga eligió palabras de claro tono electoral: “Somos un partido de gente responsable, somos de verdad una opción de gobierno (…) porque sin un gobierno nacionalista este país no tiene salida (…) tenemos que ganar las próximas elecciones y si le toca bailar con la más fea, con la más fea, baila si en eso va la suerte del país”. En el cruce de los bulevares no hubo discursos, pero sí muchas señales y gestos que a veces son tan o más explícitos que las palabras como lo refleja la crónica de la periodista de El País Loreley Nicrosi. “La disputa por los espacios se constató en los pasacalles. En la noche del miércoles, frente a la Facultad de Arquitectura, fue desplegada una pancarta de la Vertiente Artiguista con la leyenda "Marcos presidente". Empero, esa pancarta fue sustituida por otra de la Alianza Progresista con la leyenda "Astori- Nin Novoa". (…) Ante la llegada de la viuda de Seregni, Lilí Lerena, a la concentración frente al que fuera su domicilio, los tres precandidatos y otros dirigentes se esforzaron por permanecer a su lado para la foto. Astori y Mujica se saludaron con un tibio apretón de mano”.

Wilson Ferreira Aldunate y Líber Seregni, dos hombres con sus historias, con sus vidas y sus respectivas ideas de país se ganaron el respeto de los uruguayos bien pensantes. Hoy todos reivindican que el mejor homenaje es recordarlos más allá de las tolderías y sin especulaciones electorales, pero la realidad muestra otra cosa. Son tiempos políticos electorales y la imagen manda.

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7 Marzo 2009

Largó Mujica

José Mujica, el candidato oficial, por obra, gracia y votos del Congreso del Frente Amplio, mal que le pese a Danilo Astori y a Marcos Carámbula, lanzó oficialmente el jueves pasado su campaña electoral por las elecciones internas.

Lo hizo con un acto frente a lo que se presentó como su sede central, en pleno barrio del Cordón de Montevideo, en 18 de Julio esquina Carlos Roxlo. El acto, dos días antes del que hoy de tarde va realizar el presidente Tabaré Vázquez como forma de rendir cuentas a la ciudadanía sobre los años que lleva de gobierno, operó también como una forma de medir fuerzas o, mejor dicho, como un desafío, uno más, al jefe de Estado. En efecto, en los días previos se supo por voceros de la Presidencia que había cierta molestia porque Mujica no accedió a cambiar la fecha de lanzamiento de su campaña, luego que se supo de la realización del acto presidencial.

“Esto es una pulseada”, dijo a este periodista un notorio dirigente del Movimiento de Participación Popular, aunque reconoció que la izquierda ha venido haciendo “mal las cosas, cometiendo errores, uno tras otro”.

Es que Mujica sigue siendo, en todos los planos, el candidato desafiante. Vázquez quería para el viejo tupamaro la candidatura a la vicepresidencia con Astori a la cabeza, en una fórmula consensuada sin necesidad de pasar por los votos de los delegados del Congreso. Pero no fue posible: hubo votación y Mujica se impuso por un largo margen sobre el ex ministro de Economía con el inédito e histórico apoyo de los delegados comunistas, los viejos contrincantes de los albores de la unidad de la izquierda.

El jueves pasado, Mujica mostró públicamente sus apoyos políticos, pero le faltó gente. Me explico, le faltó gente de acuerdo a lo que se espera de un político popular como Mujica: sobre 18 de Julio no habían más de 4 mil personas, aunque es claro que para cualquier otro candidato ese es un número importante.

Sobre el estrado estaban los dirigentes de los partidos y agrupaciones del Frente Amplio que apoyan la candidatura de Mujica: el Partido por la Victoria del Pueblo, Atabaque, Claveles Rojos, Confluencia Frenteamplista, Frente Izquierda de Liberación, Compromiso Frenteamplista, Movimiento 20 de Mayo, Partido Comunista de Uruguay, el Movimiento de Participación Popular y la Corriente de Acción y Pensamiento Libertad, entre otros, además de jerarcas de gobierno pertenecientes al “mujiquismo” y de sus aliados.

Pero el principal socio político para la candidatura de Mujica es, sin duda, el Partido Comunista que, como se sabe, tradicionalmente se hace notar por su ordenada militancia. Pero esta vez no se hizo presente en el acto del pasado jueves, o pasó muy desapercibida. Esto de alguna manera revela la profunda discrepancia interna que hay entre los comunistas que se han visto desconcertados con la aparición de la candidatura del intendente de Canelones, Marcos Carámbula, un ex comunista, que, sin embargo, sigue siendo bien visto en las bases bolcheviques. Pero, además, notorios dirigentes comunistas, como la ministra Marina Arismendi, no concurrió al acto, lo que refuerza, públicamente, su inclinación por la candidatura del jefe comunal.

Arismendi y la subsecretaria del Ministerio de Desarrollo Social, Ana Olivera, hicieron un planteo en el seno del Comité Central del Partido Comunista para reconsiderar el apoyo a Mujica, pero la propuesta no tuvo andamiento. Algo similar ocurre con uno de los referentes del sindicalismo, el dirigente de la salud Jorge Bermúdez, para quien el ex ministro de Economía es el mejor candidato para ganar un eventual balotaje.

El Partido Comunista está ahora en una encrucijada; una vez más el fantasma de ruptura se cierne sobre la hoz y el martillo. Para la candidatura de Mujica es una traba que su principal aliado político tenga problemas internos, sobre todo porque la estructura militante comunista podría darle un orden a una campaña que hoy aparece como muy caótica y basada pura y exclusivamente en el carisma del candidato.

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6 Febrero 2009

Una tercera vía con un camino incierto

El presidente Tabaré Vázquez, harto del “internismo” del Frente Amplio comunicó a sus allegados y a algunos jerarcas de gobierno que no insistirá en su apoyo a la precandidatura de Danilo Astori, porque entiende que todo lo que podía hacer por el ex ministro de Economía ya lo hizo, y que el tema ahora está en manos del FA.

En realidad, la gota que colmó el vaso de la paciencia del presidente fue la aparición de la tercera candidatura, que surgirá bajo el liderazgo del intendente de Canelones, Marcos Carámbula. El pasado martes Carámbula se reunió con Vázquez y éste le comunicó que no se iba a oponer a su candidatura. En el círculo más cercano a Carámbula eso se interpretó como una vía libre al jefe comunal canario para que siga adelante con la construcción de un tercer polo en la coalición de izquierda. La realidad es que Vázquez, si bien no ve con buenos ojos la tercera vía, no se va a oponer porque no quiere que si, la alternativa electoral de Carámbula no prospera, sea por él.

Mientras tanto, Vázquez, como los presos a punto de salir en libertad, tacha los días que faltan para dejar el gobierno.

En el caso de Vázquez el hartazgo viene, principalmente, por la situación de parálisis en que se embarcó el Frente Amplio a raíz de las disputas internas por la candidatura a la presidencia para las próximas elecciones, cosa que ha repercutido en el propio gobierno que ha caído en su productividad.

Mientras tanto, ya está lanzada la campaña interna frenteamplista y, como se preveía, comenzaron a constatarse algunos pequeños cortocircuitos entre los dos principales referentes, Astori y José Mujica. Estos cruces prendieron la luz de alerta en las autoridades del Frente Amplio. El presidente de la coalición, Jorge Brovetto, alertó sobre los mismos. Los “enfrentamientos personales le hacen mal a la fuerza política y al país”, dijo ayer en radio Carve, alarmado por el futuro de los “intercambios” entre los precandidatos.

Mientras, la tercera vía o tercer polo tiende a afianzarse en la interna de la coalición, pero eso no significa visibilidad entre la ciudadanía que mayormente desconoce la trayectoria de Carámbula más allá de lo acotado a su gestión como intendente del departamento de Canelones. Súmese, además, que un escenario de polarización tan marcada como la que se genera con Astori y Mujica, una tercera vía o tercer polo necesita partir con un apoyo, a nivel de encuestas, muy alto, por lo menos un 10%, para tratar de llegar a un 20% a principios del mes de mayo.

Carámbula tiene hoy el sostén de la Vertiente Artiguista en su conjunto, además de los ministros de Transporte y Obras Públicas, Víctor Rossi y la ministra de Salud Pública, María Julia Muñoz. En el caso del ministro Rossi, éste apoya a Carámbula a pesar de que su sector, Alianza Nacional, liderado por el vicepresidente Rodolfo Nin Novoa respalda al ex ministro Astori.

La tercera vía, sin embargo, ha nacido con varios problemas. El más notorio fue la divergencia que surgió sobre quien iba a ser el candidato a la presidencia y líder de la misma, cosa que notoriamente se volcó hacia Carámbula en desmedro del ministro de Industria, Daniel Martínez, quien, sin apoyo, ni siquiera en su propio partido,(dentro del Partido Socialista había mayoría para apoyar a  Astori), no tuvo más remedio que bajarse de la candidatura en medio de reproches para con el jefe comunal canario y el líder de la Vertiente Artiguista, Enrique Rubio. La decisión de Martínez dejó al PS en una muy complicada posición interna, con dirigentes enfrentados unos con otros, cosa que se dilucidara este fin de semana. La dirección socialista estará así impelida a tomar un camino que se le hace muy difícil sin que ello no provoque una fractura. Tiene por delante tres opciones: votar en contra de Astori, abstenerse o inclinarse por el tercer polo. Cualquiera de las tres opciones tendrá altos costos políticos para los socialistas, resultados que se verán en las elecciones nacionales.

Por otro lado, ¿cuál es el futuro del tercer polo frenteamplista? A esta altura sería muy atrevido dar una opinión certera, tan solo se pueden hacer aproximaciones. Pero lo cierto es que Carámbula, como candidato a la presidencia es un absoluto desconocido para la gran masa de posibles votantes del Frente Amplio.

En el Frente Amplio, hasta que se pruebe lo contrario, hay tres líderes bien destacados y cada uno con su peso específico. Ellos son, por orden alfabético, Astori, Mujica y el presidente Vázquez. El resto son intentos políticos de generar un nuevo liderazgo que aun está muy verde en la opinión pública.

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26 Enero 2009

La pirueta de K

El gobierno argentino comenzó a darle la espalda a los piqueteros ambientalistas de Gualeguaychú. Ya no se los deja hacer lo que quieren y, además, para colmo de males, para ellos, por supuesto, hasta los propios organismos técnicos argentinos dicen lo que otros ya han dicho: Botnia no contamina. Los que sí están contaminados por el virus del mesianismo y ya sin oxígeno son ellos, los piqueteros, que se sienten abandonados sin apoyo político y sin respaldo mediático.
El bloqueo del puente que une las ciudades de Fray Bentos con Gualeguaychú lleva dos años y dos meses y se sostiene con un tronco cruzado en la carretera y una anciana, sentada en una reposera, que a lo mejor hasta pasa las horas tejiendo. Y en medio del desgaste de la prolongada y mesiánica lucha, los neoambientalistas ya empiezan a hablar de buscar diferentes tipos de medidas que les permitan abandonar los cortes de ruta: “Puede ser que aparezca una acción superadora”, consideró el piquetero José Pouler, uno de los líderes de Gualeguaychú. Ahora insistirán ante el gobierno de Kristina para que “reglamente y haga cumplir el Código Aduanero”, y que impida el paso de insumos y materia prima para las pasteras como paso previo a levantar el corte en Gualeguaychú. Pero el gobierno K respondió con una frase, que hasta ahora sólo se le escuchaba decir a los uruguayos: “con los puentes cortados no negociamos”.
El pasado fin de semana intentaron bloquear totalmente por tierra a Uruguay; no lo lograron, pero los piqueteros se niegan a definir como una derrota la imposibilidad de cortar los puentes de Colón y Concordia en medio del recambio turístico. “Logramos que todos volvieran a hablar de Botnia y de la contaminación de las pasteras”, sostuvo Pouler. 
Y el frente ahora se le abrió al gobierno argentino. “Sirvió para que a muchos se les cayera la careta, como al gobernador de Entre Ríos (Sergio) Urribarri, a varios intendentes y al propio jefe de gabinete (Sergio) Massa, que hablaba del informe del INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial), organismo estatal argentino, (que dice que Botnia no contamina) sin conocer los informes”, insistió Pouler. 
La escasa convocatoria de los ambientalistas y la superioridad numérica de los gendarmes en la Ruta 135 -que conduce al puente internacional General Artigas y a la ciudad de Paysandú- hicieron vanos los intentos de bloquear el paso. Luego se limitaron a acampar a la vera del puente y a repartir volantes contra las pasteras a los miles de vehículos que pasaban la frontera. Ya habían desechado el corte Concordia-Salto, donde el intendente peronista Gustavo Bordet amenazó con encabezar un contrapiquete si los ambientalistas intentaban un bloqueo. 
¿Que ha pasado, más allá del hartazgo social, para que el gobierno de Argentina dé este giro y hoy sea el principal interesado en que se levante el bloqueo en el puente?
Se dice que la política ve las cosas distinto según sus intereses. Y esto es cierto a poco se recuerda lo que pasó desde el año 2000 a la fecha. En ese año, con el Frente Amplio en la oposición, la coalición sostenía que las pasteras eran "poco trabajo para hoy y mucha destrucción ambiental para mañana". Las fábricas, a la sazón dos, Botnia y Ence, eran proyectos.
Cuando Tabaré Vázquez ganó las elecciones, y en el hotel Presidente se preparaba el ingreso de la izquierda al poder, este periodista consultó al en ese momento designado secretario de la Presidencia y hoy canciller de la República, Gonzalo Fernández sobre la posición del gobierno electo en torno a las pasteras. “Las plantas se construirán tal como estaba planeado, necesitamos generar trabajo, mucho trabajo", me dijo Fernández.
Sobre su mesa, entre cientos de papeles, tenía un lugar destacado el convenio que firmaron en 2004 los cancilleres de ambos países, Didier Opertti por Uruguay y Rafael Bielsa por Argentina, a través del cual el vecino país aceptaba la instalación de las plantas de celulosa y de este lado del río se admitía un plan de monitoreo de las actividades industriales. 
Por diversas razones, el documento fue deliberadamente olvidado, cuando, meses más tarde, se agravó el conflicto y comenzaron los cortes de ruta en el puente General San Martín y Argentina, en un hecho inédito en las relaciones entre ambos países, se presentó ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya argumentando que Uruguay había violado el Tratado del Río Uruguay al permitir la construcción de Botnia sin consulta previa. 
El entonces presidente Néstor Kirchner se sumaría luego al sentir de los piqueteros ambientalistas llevando además a casi todos los gobernadores obedientes (y a varios ómnibus repletos de personas) a un acto en Gualeguaychú para fortalecer el reclamo, besar una leyenda contra Botnia y afirmar que la lucha era "una causa nacional". Ahora, en una pirueta casi circense, asegura que nunca apoyó los cortes. 
Pero no fue todo: una abogada de los piqueteros, Romina Picolotti, llegó a ser la máxima autoridad ambiental de la Argentina y tras de una gestión calificada en el vecino país de opaca y salpicada de corrupción, fue recientemente reemplazada. 
Hoy, los cortes no despiertan ningún atractivo. Provocan cansancio en Gualeguaychú y en todo Entre Ríos. Esto es, la gente no apoya a los neoambientalistas y esto se traduce en votos, pero también en necesidades políticas. También se puede llamar oportunismo político; otros dirían pragmatismo. Kirchner, el esposo, quiere ser el Secretario General de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) pero encontró el veto del gobierno uruguayo: “con corte de rutas no votamos a Kirchner”. El plazo para la elección de ese cargo es hasta abril de 2009, cuando la Unasur vuelva a reunirse en Chile. El tiempo, implacable, pasa, lo que explica el apuro del gobierno K en despejar la ruta. Hay que encontrarle un trabajo a Kirchner, el esposo.

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9 Enero 2009

La importancia de los mandos medios

Ya sea por el verano, el calor, la sequía, o simplemente por las vacaciones, la intensidad del debate político ha bajado sustancialmente en estos primeros 10 días de enero.

Es que los precandidatos, a pesar de algunos chispazos, fruto quizás de la seca informativa, han bajado sus revoluciones y se preparan para tres campañas. La inmediata y la que está en horizonte es la elección interna del mes de junio y hacia allí apuntan ahora las baterías todos los partidos y donde todos los precandidatos se juegan algo.

Es que la elección de junio determinará, en gran medida, la de octubre. De acuerdo a qué candidatos ganen en los partidos mayoritarios, esto es el Frente Amplio y el Partido nacional, cambian las posibilidades de Pablo Mieres, líder del Partido Independiente ‑que no tiene interna- y de Pedro Bordaberry, seguro triunfador en la del Partido Colorado.

Pero en junio no solo se juega quien será a la postre el candidato de cada partido, sino que, además, se condicionara el futuro de cada agrupación en tanto haya una interna de guante blanco o una más agresiva.

El Partido Nacional ya tiene un antecedente de interna agresiva y muy dura que no le reportó beneficios. En 1999, cuatro precandidatos se enfrentaron en la primera elección interna prevista por la Constitución y ésta estuvo llena de golpes bajos y una agresividad muy marcada. El resultado fue que los blancos quedaron relegados a un tercer lugar, pero rápidamente tomaron experiencia y se recuperaron con una muy buena elección a nivel departamental que los ubicó, nuevamente, con poder dentro del mapa político.

En esta oportunidad, a pesar de que el Partido Nacional ha aprendido mucho de sus propios errores, ha habido algunos cruces. El más próximo se dio entre el intendente de Durazno, Carmelo Vidalín, recientemente unido a la candidatura de Lacalle, y el principal operador político de Larrañaga, el senador Eber da Rosa. Vidalín trató de “mentiroso” a Da Rosa cuando éste criticó la decisión del duraznense de sumarse a la Unidad Nacional (UNA) en detrimento de la candidatura de sanducero y que todo fue porque negoció cargos en una futura administración.

En el Partido Colorado la recordada elección interna en el batllismo, enfrentando a Enrique Tarigo, delfín del ex presidente Julio Sanguinetti, con Jorge Batlle, terminó con alegorías como el recordado “brazo arrancado”, una elección interna, no prevista en la constitución y el triunfo de Luis Alberto Lacalle en las elecciones nacionales de 1989.

Ahora es la comidilla los frecuentes ataques de los sectores batllistas contra Bordaberry que no hacen más que atizar un fuego latente en un partido que debe luchar para sobrevivir.

Pero el plato fuerte, tras el desacuerdo sobre la elección de un candidato único, parece estar dentro del Frente Amplio. Es que ahora debe acudir a una elección interna competitiva, como no tuvo antes, entre dos precandidatos muy fuertes en opinión pública, tanto dentro de la coalición como fuera de la misma: Danilo Astori y José Mujica.

Las encuestas muestran que hay cierta paridad entre ellos, pero nadie sabe cómo actuaran los mandos medios de Mujica y de Astori. En ellos reposará parte de la campaña y su tono. ¿Será de guante blanco o habrá un duelo fraticida?

En esta calma estival ya hubo un adelanto, según el portal MontevideoComm: en una carta abierta, Esteban Valenti, asesor de Astori le pidió a José Mujica que haga pública la información en la que se basó para acusarlo de participar en “política y negocios”. Mujica respondió diciendo: “Lo único que le puedo decir es que puede venir a mi casa. ¡Que no sea tan belinún!”.

El comienzo de la polémica se dio cuando José Mujica fue interrogado por dos periodistas de Búsqueda que le preguntaron lo siguiente: “Esteban Valenti puso en duda que usted y su grupo crean en el actual sistema institucional de partidos, en la libertad y en la democracia. ¿Qué responde a eso?”.

Mujica retrucó: “¿Y él cree? ¿Él cree en la libertad? Si cree sería un progreso fantástico. Además, ¿él hablando en contra de los aparatos políticos? Pero por favor. El muerto se ríe del degollado. Es obvio que creo en los partidos y en la militancia. Se sigue necesitando la militancia política. Decir esas cosas es una manera que tienen ellos de hacer política o negocios”.

Valenti es mucho más que un mando medio, es el asesor de campaña de Astori y Mujica es el precandidato, ni más ni menos. Ha sido el cruce de dos pesos pesados. ¿Será este el tono de la campaña en la interna del Frente Amplio? Si esto es un adelanto, es seguro que los periodistas y los politólogos tendremos mucho trabajo de aquí a junio, por lo menos.

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Me llamo Antonio Ladra, soy uruguayo, naci el 26 de junio de 1956 en Montevideo. Soy periodista. Este lugar se llama Fino en homenaje al lugar donde se creó: un restaurante de comida italiana atendido por un iraní, Giorgo, en Washington DC en Georgetown, sobre la M st. Page copy protected against web site content infringement by Copyscape
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