Categoría: Música
14 Mayo 2008
Era tan prolífico como solamente puede explicar una curiosidad inagotable. Le impulsaba un feroz "apetito por cualquier cosa que no fuera lo preconcebido" y estaba convencido de que lo único seguro es que todo cambia y de que todo el mundo puede ser medido por su adaptabilidad a los cambios. Era Robert Rauschenberg, un artista estadounidense imprescindible para entender el arte de la segunda mitad del siglo XX y al que solo la muerte, que le llegó el lunes en forma de fallo cardíaco a los 82 años en Florida, le impidió seguir creando donde más le gustaba: "en el espacio entre el arte y la vida".
La noticia de su fallecimiento fue confirmada ayer por su galería en Nueva York y extendió un velo de luto en el universo del arte, que recurrió a conceptos como titán para intentar resumir la relevancia del artista para el que pareció nacer la palabra multidisciplinar. Y aunque su legado mantendrá viva su apuesta por la libertad, su muerte cierra la brillante puerta de su mente, de su apuesta por inventar derribando barreras de clasificaciones, escuelas o géneros, como demuestra que sea recordado como la bisagra entre el expresionismo abstracto y corrientes posteriores como el Pop Art.
CREAR DE LA NADA
Milton Ernest Rauschenberg había nacido el 22 de octubre de 1925 en Port Arthur, Tejas, una pequeña localidad petrolífera donde "era muy fácil crecer sin ver una pintura" y donde aprendió de los apuros económicos que pasaba su familia, de origen alemán y cherokee, que era posible crear algo prácticamente de la nada.
Reclutado en la Segunda Guerra Mundial, vio sus primeros cuadros estacionado en San Diego y se decidió a ser pintor. Viajó a la Académie Julian en París, donde conoció a la que más tarde sería su esposa, la pintora Susan Weil, y luego fue con ella al Black Mountain College de Carolina del Norte, de donde, pese a una relación complicada con Josef Albers, se llevó enseñanzas como estar siempre abierto a nuevos medios.
En Nueva York, Rauschenberg empezó a crear y a saltar fronteras entre pintura, escultura, fotografía, impresión, danza, tecnología. Si no tenía un lienzo, usaba su cama, como hizo en Bed. Podía encontrar en una obra totalmente blanca un vehículo para hacer interactuar al espectador. Hizo de las combinaciones de materiales eje de su creación, dando nombre así a una serie de obras. Y donde otros veían basura, él veía potencial. "Siento pena por la gente que piensa que objetos como espejos o botellas de Coca Cola son feos --dijo una vez--. Están rodeados por cosas como esas todo el día y deben sentirse miserables".
Sus amigos y colegas fueron Willem De Kooning, Cy Twombly, Jasper Johns, John Cage, Merce Cunningham... Nada escapó de su interés: fotografía, escenografías, happenings, coreografías... Rauschenberg, que vio como su fama internacional se asentaba en 1964 con el mayor reconocimiento de la Bienal de Venecia, incluso ganó un Grammy en 1984 por su trabajo para la caja de Speaking in Tongues de los Talking Heads. Deja en marcha una fundación que alimenta la colaboración entre artistas y científicos.
( vía el periódico, por IDOYA NOAIN)
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24 Marzo 2008
El pasado viernes concluyó la novena edición del festival “Jazz entre amigos” que se lleva a cabo en la Pedrera, Rocha. Fueron dos jornadas, el jueves y el viernes, de alto voltaje y plenas de emociones a todo vapor. Y todo casi en toma uno, como debe ser en el jazz y adyacencias.
Como todos los años, en el festival hay sorpresas y puntos altos. Pero quizás la más recordada de este año sea cuando en la noche del viernes se desató una furibunda tormenta de agua y viento que arrasó con todo, en momentos en que estaba tocando el veterano blusero King George. Yo pensé que ese sería el final del festival: el caos se apoderó de todos los presentes, salvo de King George que siguió, con la ayuda de Rolo Suzacq, cantando como si nada pasara. Así en medio del viento, se rompieron todos los nailon de protección y entraba agua a la sala de la Posada del Barco, se fueron sumando músicos. La bajista sueca, esposa de George, también Ursula, su amiga y percusionista suiza, que vive hace 10 años en La Paloma, más el guitarrista y batero de Pollerapantalón, Juan y Germán, respectivamente, un verdadero combinado de las Naciones Unidas arriba del escenario, y la gente abajo con palmas y bailando. ¡Inolvidable!
Sobre festival en sí, repitieron los chicos de Pollerapantalón que cerraron el encuentro en las dos noches con su ya conocida mezcla de enérgico ska, funk, jazz. También, como siempre desde hace años, se hicieron presentes los amigos de Brasil: François de Lima (trombón), Walmir Gil (trompeta y fiscorno), Nailor Aparecido Acevedo "Proveta" (saxo y clarinete) sumado a Jericó Da Silva en trompeta, también integrante del Grupo Mantiqueira que como el resto dieron la nota con la acostumbrada potencia de los vientos.
Este año estuvo presente por primera vez el cuarteto del festival Jazz a la Calle de Mercedes, ese otro festival realizado en el interior del país donde se derriban las barreras de la música para hacerla popular. Dirigido por el guitarrista Horacio "Macoco" Acosta (guitarra) y con Jorge Rodríguez (batería), Andrea Facciolo (bajo) y Martín Acosta (teclados) este cuarteto unió dos generaciones de músicos dando color y calor a la fiesta.
Participaron junto a ellos los saxofonistas Gustavo Villalba de Uruguay y el argentino Héctor "Costita" Bisignani, que desde hace años está radicado en Brasil.
-Gracias por acompañarme, le dijo Costita a Martín Acosta al bajar del escenario de la Posada del barco.
-No, gracias a usted por permitirme tocar con un maestro como usted; usted no tiene que agradecer nada, somos nosotros los que tenemos el honor de tocar con usted.
Este fue el diálogo escuchado y que resume el espíritu del festival.
Otra muestra de la amistad fue la presencia del uruguayo residente en España desde hace 31 años, Carlos Carli, un monstruo en la batería. Carli cultor del bajo perfil es ya maestro de nuevas generaciones en España luego de haber tocado con consagrados como Paht Metheny, Jorge Pardo, Chick Corea, entre otros.
Participaron por primera vez en el festival una banda de Rocha, el cuarteto Bla Bla Blues integrado por Andrés Pereyra (guitarra), Antonio Casella (guitarra y coros), Cristian Rocha (bajo y voz) e Ignacio Vitancurt (bateria). Fue una presentación soñada abriendo el festival las dos noches.
Montevideo Swing, la banda que todos los viernes abre las sesiones de jazz en la Taberna del Sol en Isla de Flores y Jackson en Montevideo es el conjunto integrado por Rolo Suzacq (teclados), Nicolás Rodrigo (bajo), Daniel Rodons(guitarra) y Domingo Roverano (batería) que este año participó junto con Maximiliano Nathan en el vibráfono, la rompió las dos noches.
Desde Argentina por primera vez la joven y hermosa dama, Sonia Kovalivker, acompañada por Fernando Labrada en guitarra, Ricardo León (teclados), Álvaro Paccelo (bajo), dio calidez a las dos actuaciones con su suave estilo, aunque se salía de la vaina para cantar y bailar con King George y los Pollerapantalón.
Dejo para el final a equipo del Hot Club Montevideo. El club de jazz más antiguo de América del sur, que bajo la batuta de Ricardo León, sumado a Fernando Labrada en la guitarra, Alvaro Paccelo en el bajo, Julio Guglielmi en la batería, fueron el soporte para todos, además de integrar la banda organizadora del encuentro.
Se pueden ver mas fotos en http://www.jazzentreamigos.blogspot.com/
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18 Marzo 2008
Por noveno año consecutivo, un grupo internacional de amigos y reconocidos músicos de jazz, volverá a reunirse en La Pedrera, para dar forma y contenido al tradicional Festival de Jazz de Semana de Turismo: JAZZ ENTRE AMIGOS.
El jueves 20 y el viernes 21 de marzo, puntualmente, a las 21.30 horas, en la Posada del Barco, se renovará la magia que se crea en cada encuentro de estos músicos provenientes de Brasil, Argentina, España, EE.UU. y Uruguay. Las instituciones anfitrionas y organizadores son el Hot Club de Montevideo y la Posada del Barco. El Festival ha sido declarado de interés turístico por el Ministerio de Turismo y Deporte, y de interés departamental por la Comuna de Rocha.
El jazz convoca, en festivales que se desarrollan por todo el país. Esta cita ineludible para los amantes del jazz y los amigos de la buena música, tendrá lugar en la Posada del Barco, frente a la playa del mismo nombre, en La Pedrera.
MÚSICOS:
BRASIL - Héctor Bisignani "Costita", saxofonista argentino radicado en Brasil, y uno de los primeros intérpretes de la bossa nova, junto al recordado Sergio Mendes; el virtuosismo y la fuerza de los internacionales paulistas François De Lima (trombón), Walmir Gil (trompeta y fliscorno), Nailor Aparecido Acevedo "Provetta" (saxo, clarinete, requinto, flauta) y Jericó Da Silva (trompeta).
ARGENTINA - El Quinteto Pollerapantalón, con dos talentosas chicas saxofonistas y tres jóvenes músicos que conforman una potente expresión de funk jazz. La joven cantante y pianista Sonia Kovalivker, con muy buena critica de la prensa bonaerense; un estilo muy particular y sensible.
ESPAÑA - La presencia de Carlos Carli, baterista hispano uruguayo; uno de los mas importantes músicos del jazz español.
ESTADOS UNIDOS - King George, reconocido intérprete de blues a nivel mundial.
URUGUAY - Los anfitriones: el septeto del Hot Club de Montevideo, además del quinteto Montevideo Swing, el cuarteto del Festival Jazz a la Calle, de Mercedes y Bla Bla Blues, de Rocha.
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4 Marzo 2008
Por noveno año consecutivo, un grupo internacional de amigos y reconocidos músicos de jazz, volverá a reunirse en La Pedrera, para dar forma y contenido al tradicional Festival de Jazz de Semana de Turismo: JAZZ ENTRE AMIGOS.
El jueves 20 y el viernes 21 de marzo, a partir de las 21.30 horas, en la Posada del Barco, se renovará la magia que se crea en cada encuentro de estos músicos provenientes de Brasil, Argentina y Uruguay. Las instituciones anfitrionas y organizadores son el Hot Club Montevideo y la Posada del Barco. El Festival ha sido declarado de interés turístico por el Ministerio de Turismo y Deporte, y de interés departamental por la Comuna de Rocha.
El jazz convoca, en festivales que se desarrollan por todo el país. Esta cita ineludible para los amantes del jazz, la fusión, y para los amigos de la buena música, tendrá lugar en la Posada del Barco, frente a la playa del mismo nombre, en La Pedrera. En las ediciones anteriores, el salón principal del hotel, se vio colmado de un publico entusiasta.
Actuarán - entre otros - los siguientes artistas: Héctor Bisignani "Costita", reconocido saxofonista argentino radicado en Brasil, e iniciador de la bossa nova, así como musicos paulistas de gran destaque internacional , como François De Lima (trombón), Walmir Gil (trompeta y fliscorno) y Nailor Aparecido Acevedo "Proveta" (saxo, clarinete, requinto, flauta). Confirmó su presencia el quinteto argentino Pollerapantalón de funk jazz, liderado por dos saxofonistas. Y por Uruguay, se harán presentes el septeto del Hot Club de Montevideo, el quinteto Montevideo Swing, el cuarteto de Jazz a la Calle, de Mercedes y Bla Bla Blues, de Rocha.
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6 Febrero 2008
A la gente la música en general le gusta, no le gusta –y entonces dice que “suena todo igual”– o le da lo mismo. El jazz es otra cosa. Con el jazz la gente se apasiona, se irrita, o bien dice que “está bien para oírlo de fondo” –y entonces irrita a los apasionados–. Un buen aficionado se reconoce además porque no sólo le gusta escuchar jazz. También le gusta el cine sobre (o con) jazz, los libros de jazz, la fotografía del jazz, además de los carteles, las camisetas, los viajes y cualquier otro objeto o experiencia relacionados con ese tipo de música –que se distingue por su sonido (instrumentación), la improvisación (misterio) y el swing (otro misterio)–. ¿Por qué no añadir cómics al jazz?
Editores, críticos y guionistas sólo coinciden en citar tres clásicos: Barney et la note bleue (de los franceses Loustal y Paringaux), Billie Holiday (de los argentinos Muñoz y Sampayo) y Harlem Blues (del italiano Guido Crepax). Suelen añadir al estadounidense Robert Crumb, por sus clásicos del blues rural. Y poco más. No obstante, frente a esta minúscula tradición, en los últimos años han surgido una docena larga de historietas que, por diversas razones, pueden interesar al aficionado al jazz.
El editor de La Cúpula, Josep Maria Berenguer, aporta una explicación a este microboom: "No se trata de una moda, sino de un resultado de la diarrea editorial que estamos padeciendo. Se publica de todo”. El escritor y crítico musical Miquel Jurado añade otra hipótesis: “La industria discográfica necesita ofrecer algo más que un disco, por ejemplo, un cómic, para contrarrestar la tendencia a adquirir música en Internet”. Jurado alude a los discolibros franceses de Éditions Nocturne, cuyo éxito imita en España la colección Music Comics, que él mismo dirige. Una tercera pista sería el creciente –y heterogéneo– interés de algunos creadores por el jazz.
El guionista de Billie Holiday y Fats Waller, Carlos Sampayo, lo ve así: “No existe un subgénero de cómic jazzístico, más bien son guiños de gusto personal, aunque en general poco documentado. Es el jazz visto desde fuera, porque la estética resulta atractiva”. Ese parece ser el caso de los españoles Roger y Raule, que decidieron que su pistolero Jazz Maynard fuera además trompetista. “Fue una cuestión estética. Nos apetecía apropiarnos de la elegancia que envuelve a la música jazz, la fascinación que ejercen esos clubs poco iluminados, atmósferas cargadas de humo y viejas leyendas sobre el escenario. No somos aficionados al jazz”, admiten.
Sí lo es, en cambio, el portugués José Carlos Fernándes, quien revela su afición al hablar de su obra más conocida: “Thelonious Monk era acusado por la crítica más ortodoxa de no saber tocar. Claro que Monk sabía tocar, sabía tocar tan bien que conseguía pulsar siempre la nota que estaba al lado de la nota justa, una fracción de segundo antes o después del momento oportuno. Me gustaría incorporar esas notas erróneas a la galería de perdedores y solitarios de La peor banda del mundo”.
También en el debutante francés Alexandre Clérisse, autor de Jazz club, es evidente la implicación con el género: “Comencé a contar la historia improvisando, lo que está en la misma base del jazz. Luego, a fuerza de escuchar esta música, quise imaginarme qué había detrás de los instrumentos; qué alimentaba la inspiración de los músicos, cuáles son sus vidas, sus tormentos”.
Mejor si, como parece, hay oferta para todos los gustos. Porque la gente en general los tebeos los devora, los ignora o le falta una buena razón para acercarse a ellos. Los aficionados al jazz ya tienen la suya.
(Tomado de Público.es)
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29 Enero 2008
Los teléfonos celulares son la clave de la transformación de los países en vías de desarrollo", daseguró el músico británico Peter Gabriel en la feria de la industria musical Midem, que se está celebrando en Cannes.
" Un teléfono celular puede llevar comunicación y, por lo tanto, formación, a las zonas más alejadas. Las enfermeras pueden obtener rápidamente información sobre enfermedades a través del celular y pedir asesoramiento a un médico en un lugar alejado, para ayudar mejor a los pacientes", sostuvo.
En su opinión, también la economía local puede beneficiarse de los móviles: " Las personas que trabajan lejos de casa pueden transferir así dinero a sus familias". Por eso, Gabriel apoya proyectos para la expansión de la telefonía celular en países en vías de desarrollo.
Gabriel es desde hace décadas un exitoso cantante, promotor musical y activista político, que lucha por diferentes causas humanitarias. Por eso fue distinguido la noche del lunes en Cannes como personalidad del año. El británico, ex integrante de Genesis, creó varios proyectos, entre ellos, WITNESS, que reparte cámaras digitales a víctimas de torturas y activistas, para que puedan documentar las violaciones de los derechos humanos.
" Todo eso se publicará en Internet bajo el nombre The Hub. Sólo así se pueden llevar a un público masivo estos actos inhumanos. The Hub será el YouTube de los derechos humanos", dijo Gabriel. El año pasado se lanzó el grupo The Elders, creado por Gabriel. En él, personalidades como Nelson Mandela, Kofi Annan, Jimmy Carter o Desmond Tutu luchan por encontrar soluciones a crisis humanitarias o problemas ecológicos. (DPA)
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10 Enero 2008
10 Enero 2008

Desde el pasado 6 de enero, hasta el 13se desarrolla en la ciudad de Mercedes el segundo festival de jazz, denominado Jazz a la calle Es una formidable manera que han encontrado los mercedarios de mostrar lo que se hace en esa materia con la participación de toda la ciudad que asiste a muy buenos espectáculos de forma totalmente gratuita.
Este año el festival dio un paso importante y eran realmente muy buenos los números a consideración de todo aquel que guste del jazz y que ademas tuviera el coraje de irse hasta Mercedes que en estas épocas hierve por el calor.
Pero no todo es felicidad. El festival se vio empañado por la muerte, en un accidente, de dos artistas argentinos, Eduardo Alfredo Pinto y Valdo Hugo Delgado, integrantes del trío Miles de Añosy el chofer de la camioneta Jorge Diego Sysmond que los trasladaba hasta la ciudad.
Una profunda conmoción causó la noticia de la muerte de estos dos extraordinarios músicos mendocinos .
La información habla de que la camioneta en la que se trasladaban en la mañana del lunes chocó contra la barranca de un arroyo de la ruta 2. La causa de la colisión se debió y es otro drama que hace más inexplicasble lo sucedido fue que el chofer tuvo un ataque al corazón y falleció antes de precipitar a la muerte a los dos músicos.
Valdo y Eduardo habían actuado en la ciudad de Colonia.
En Mendoza, la comunidad artística manifestó gran dolor por la pérdida de estos dos iconos de la música popular. Incansables colaboradores de docenas de discos, recitales y giras tanto en proyectos propios como en calidad de invitados. Tanto juntos en Miles de Años, el trío que formaban con el uruguayo Quique Öesch, o por separado, ambos valían oro.
Valdo Hugo Delgado nació en Chile y se quedó en Mendoza cuando se enamoró, a finales de la década de los 80. Allí fortaleció su carrera musical y su veta como compositor explorando el folclore contemporáneo de América del Sur, aunque siempre influido por distintos sonidos étnicos del mundo, el jazz y el rock.
Los Laikas, Chango Farías Gómez, Liliana Herrero, Botafogo, Charango trío, Oscar Puebla, Sandra Amaya, Hormigas Negras, Cóndor Dorado, Chakana, fueron sólo algunos de los músicos que trabajaron con él.
Músico único y multifacético, el joven Eduardo Alfredo Pinto, por su parte, comenzó su carrera como percusionista de la orquesta infantil Mozart en 1988. En la década de los 90 integró agrupaciones como La Sanmartiniana, Pocas Nueces, La Intentona, Markama y Bembelecuá. Fue bajista, coproductor y arreglador de Parió La Choca entre 1998 y 2005, percusionista de Simpecao y músico de la Coral Nuevas Voces y colaboró con músicos como Patricia Cangemi, Javier Rodríguez, Pocho Sosa, Pablo Salcedo y Analía Garcetti, sólo por nombrar a los más allegados.
En el 2000, con Miles de años, editan tres placas: “Miles de años” (2002); “Sutra” (2004) y “Plexo” (2007).
servido por Antonio
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