El 11 S de 2005 estuvo en Montevideo mi amigo y fundador de FINO, Damian Amaro. Vino a una reunión de ministros de Justicia, esa fue la excusa; en realidad estuvo bueno volver a vernos cara a cara. Mercado del Puerto, asado, brasero de por medio y un vino, un cabernet (según Javier, nuestro somelier, es especial para esas ocasiones).Luego, recorrida por la capital, el frío calaba y la rambla no era de lo más amigable. Estas son las impresiones de Damian, aquí van, las comparto con todos, vale la pena.

2005 11-S. Viajé a Montevideo. Ocupa la redacción del diario La República un hermano de fechas y del azar y nuestro par fundador de FINO.

Exploré esa ciudad que tal vez es el ejemplo más hermoso de lo que es el progreso y de cómo debería ser el futuro.

Antonio, sabe a que me refiero: porque mi posición es quedarme con el tiempo, el pasado. Como Montevideo: ciudad con mesura, suave e inquebrantable: excesos de cuerpos y de cabezas (producto de los bares del puerto y ese sabor de rescate hacia atrás que me mata)

El río, las plazas, una avenida (mil avenidas), conjunto de edificios: tensión que habita, quizás, como otras ciudades de sudamérica que se resuelve en armonía. Placer para los ojos y para la mente. Exploración y reconocimiento en mis paseos y caminatas descubriendo lugares (los más pequeños, a ver si nos entendemos) y barrios desconocidos, bares desconocidos (donde se come y pocos lo saben, el mejor chivito uruguayo, el mejor chivito del mundo), pero también reconocía otros, no vistos sino leidos en novelas (Galeano, Benedetti, quizás aquella escritora que cruzamos en bicicleta ese domingo 11, en la rambla) y poemas.

Volví a reinventar a Montevideo (y creo que me sirvió para reinventarme un poco): Gracias Tonio; memoria e imaginación. Vinos y risas: una constante.

Me une, ahora lo sé (ya lo sabía: solo fui a ratificarlo) a esa ciudad, un amigo como Antonio.

Pero más que eso y que creo que forma parte de Group El fino, decía, nos unen las afinidades artísticas e intelectuales, o sea, las cosas de la amistad.

El futuro, dije arriba, es decir lo inesperado, se había esfumado, casi totalmente, por suerte.

Por si acaso aclaro, no soy juez, sino lector. Estoy en el inicio de títulos que nos pertenecen, de flechas de indicacion y de iniciación. ¿Hacia donde?.... Hacia ningun lado y hacia todos los lados.

Damian

Dejo como testimonio de emociones esas que vienen y van todo el tiempo este epigrama de un autor que pueden ser dos:

Confidencia: confusión

A lado de la cama

el nudo se deshizo por sí solo

y apenas detenido por la faja

se deslizó el vestido hasta mis ancas

Querida, no se más: llegué a sus brazos y no recuerdo ya quien era quien lo que hicimos ni como

Vikatanitamba o Amaru (autores indios).