Ayer hablé con mi amigo Gerardo Bleier. El es hijo de un desaparecido. Su padre, Eduardo, comunista, fue “desaparecido” durante la dictadura por la doble condición de comunista y judío. Así eran los militares en la dictadura uruguaya: también eran nazis.
El cuerpo que apareció en el Batallón 13 puede ser el de su padre. Me llamó para pedirme que no publicara nada sobre esa presunción y se justificaba diciéndome “no se como hacerlo: un periodista pidiéndole a otro periodista que no publique algo es bravo para mi”.
Que lo parió. Escribo esto y se me paran los pelos, como ayer cuando hablaba con Gerardo. Que entereza la de este tipo que me llama con dolor para pedirme que no publique algo que es tan delicado, tan duro, tan que no se como calificar esto que estamos viviendo los uruguayos. ¿Qué hacemos con tanto dolor? ¿Qué hacemos con tanta insanía? ¿Podremos, alguna vez, darnos un abrazo los uruguayos después de conocer la verdad?