El futuro del periodismo y de los periodistas
En una conferencia que brindó el 6 de julio de 2005 en Buenos Aires el sociólogo francés, especializado en Ciencias de la Comunicación, Dominique Wolton, ejemplificó cuál es desde su punto de vista el papel que tienen que jugar los periodistas en este mundo globalizado y con muy pocos paradigmas.
Dijo Wolton que "el periodismo es la espina dorsal de las democracias masivas” y planteó que el rol de los periodistas es “esencialmente político. Son ellos quienes legitiman la información y quienes convierten la información en comunicación. Son los intermediarios indispensables entre el poder y la opinión pública".
Si embargo, alertó sobre algunos peligros que acechan a los periodistas al señalar que "ocupan un lugar delicado: tienen que mantener relaciones con el público, escucharlo, pero no hacer clientelismo periodístico. Deben mantener distancias y prudentes cercanías a la vez, tanto respecto de la gente, como de los políticos. De lo contrario puede acontecer una tragedia demagógica. En realidad, los periodistas son como equilibristas. Deben transitar en una cuerda floja y, sin caerse, caminar por allí, a mitad de camino entre las elites y el pueblo. Su lema tendría que ser: ni elitistas ni populistas. Deberían ser siempre capaces de decir cosas que no le gusten a nadie, pero que sean precisas y verdaderas. Creo que el genio de los periodistas se manifiesta cuando asumen que son de clase media. Porque ése es el origen social de la mayoría de los periodistas, y la clase media es el esqueleto de la democracia".
De lo que está hablando Wolton, entre otras cosas, es sobre nuestra responsabilidad social al ejercer nuestra profesión, donde nuestra responsabilidad es con la verdad; nuestro desafío es la verdad.
En la época de nuestros padres y abuelos la gente, cuando discutía sobre un tema decía: “es verdad lo leí en un diario” y ahí se terminaba el debate. Hoy eso no lo tengo tan claro.
Muchos medios, muchos periodistas, han perdido credibilidad y no solo en el Uruguay; han cedido ante el poder: el político, sindical, empresarial, religioso o hasta el poder que genera la fugacidad, la necesidad de estar, de ser estrella, de la fama, y cuando eso ocurre, se pierde todo. Y hay muchas maneras de perder la credibilidad, desde prestarse a hacer campañas u operaciones políticas, contrabandeando versiones no contrastadas, falsedades que desinforman e intoxican la información, hasta dejarse llevar por la facilidad del comunicado de prensa, nada independiente y seguramente sesgado e intencionado, de un relacionista público.
Por eso nuestra pelea es por la verdad. Lo que a nosotros nos importa por sobre todas las cosas es ese dato, ese informe preciso para que la gente nos crea (… o nos vuelva a creer). Este es el principio fundamental ético que hace a nuestra profesión. Y esto que parece que está en la tapa del libro no es tan claro, lamentablemente, para muchos periodistas.
Así como el compromiso de un periodista es con la verdad, su mayor desafío es la independencia: una está estrechamente relacionada con la otra.
Esto trae de la mano los desafíos que hoy deben enfrentar los medios de comunicación y sus periodistas. Hay muchas piedras en el camino, muchos escollos para sortear, mucha novedad en danza.
Hoy, en pleno siglo 21, con la abundancia de información que está al alcance de un doble clic de la computadora no quiere decir que estemos debidamente comunicados. Hasta antes de la explosión de los medios de comunicación bastaba con producir un mensaje y distribuirlo para que el receptor lo aceptara, pero no había muchos mensajes y tampoco había muchos canales. Hoy hay muchos mensajes y paradójicamente menos comunicación. Wolton describe el hecho señalando que informar es un mensaje; comunicar es una relación.
Por eso mismo siguen siendo imprescindibles los periodistas. A medida que avanza la globalización, es más importante el papel de los periodistas. Lo requiere el crecimiento exponencial de la información y las nuevas tecnologías de circulación de datos.
Es también cada vez mayor la responsabilidad de los periodistas en tanto son los intermediarios entre ciudadanos y políticos: deben interpretar tanto las informaciones que emiten los políticos como también las de la ciudadanía.
En este plano es que surgen las presiones sobre los periodistas, tanto internas, en el propio medio como exógenas, de la propia sociedad, esto debido al impacto y el rol que cumplen en la comunidad como catalizadores e intermediarios de las demandas de la colectividad y de los grupos de presión.
Que el poder presione es natural. El poder quiere propaganda, no quiere periodismo. Este conflicto está en la esencia misma del vínculo poder y medios. El problema, creo, está en otro lado y es el que surge de la concentración de capitales cuando detrás de los grupos de comunicación se nuclean inversores contradictorios y a veces ajenos a los intereses de una empresa de comunicación. De esta manera se corre el peligro de desnaturalizar el principio mismo de la responsabilidad social del periodismo.
Por ahí es cuando se cuela esa definición sobre que la prensa es el cuarto poder.
En Wikipedia, la enciclopedia libre más grande del mundo se señala que “con esta expresión de cuarto poder solía designarse a la prensa, en alusión a la extraordinaria influencia que ésta ejercía en los años previos a la Revolución Francesa”.
Su creación es atribuida al escritor, orador y político anglo-irlandés, muy famoso e influyente en su época, Edmundo Burke (1729-1797), dando con ella una prueba casi profética de visión política, ya que en aquel momento la prensa no había logrado, ni siquiera en Inglaterra, el extraordinario poder que alcanzaría más tarde en todos los países libres”.
El supuesto cuarto poder surge tras los legislativo, ejecutivo y judicial. En tiempos modernos muchos consideran ya este cuarto poder como el más poderoso de todos, porque no se limita a reflejar la opinión pública en la que supuestamente se basa toda democracia, sino que puede crear opinión pública.
De todos modos no deja de ser una construcción teórica: en la democracia solo hay tres poderes y la prensa es, en todo caso, un contrapoder: tiene por función informar y criticar, pero no es un cuarto poder.
Ignacio Ramonet en la edición de octubre de 2003 de Le Monde diplomatique, habla de la necesidad de crear un quinto poder al constatar, según señala, el agotamiento del espacio de contrapoder de los medios de comunicación al estar atados a intereses ajenos a la sociedad.
Los tres poderes pueden fallar, confundirse y cometer errores en un marco democrático. Mucho más frecuentemente, lo hacen por supuesto en los estados autoritarios y dictatoriales.
Es por eso que los medios han sido la voz de los sin-voz, pero ahora, dice Ramonet, el verdadero poder es actualmente detentado por un conjunto de grupos económicos planetarios y de empresas globales cuyo peso en los negocios del mundo resulta a veces más importante que el de los gobiernos y los Estados. Ellos son los "nuevos amos del mundo" y en este marco geoeconómico se ha producido una metamorfosis decisiva en el campo de los medios de comunicación masiva.
Los medios masivos de comunicación (emisoras de radio, prensa, canales de televisión, Internet) tienden cada vez más a agruparse en el seno de inmensas estructuras para conformar grupos mediáticos con vocación mundial. Empresas gigantes como AOL Time Warner, General Electric, Microsoft, Disney, Telefónica, France Telecom, etc., tienen ahora nuevas posibilidades de expansión debido a los cambios tecnológicos.
Agrega Ramonet: “preocupados por la preservación de su gigantismo, que los obliga a cortejar a los otros poderes, estos grandes grupos ya no se proponen, como objetivo cívico ser un "cuarto poder" ni denunciar los abusos contra el derecho, ni corregir las disfunciones de la democracia para pulir y perfeccionar el sistema político y, menos aun, actuar como un contrapoder”. El problema es que para Ramonet el gobierno de Hugo Chávez es un paradigma, pero ese es otro tema…
Lo cierto es que ante esta realidad de descaecimiento de la función de contrapoder del periodismo diagnosticada por el especialista gallego, es donde ingresa la gente: la sociedad libre de ataduras ideológicas y de compromisos políticos, religiosos o de grupo de presión alguno.
Hablé al pasar de la Wikipedia, pero, ¿saben ustedes que es un wiki? Es una página web que permite a los usuarios crear y modificar sus contenidos de manera cooperativa. Los usuarios trabajan sobre la misma pieza, por lo que las aportaciones se ven reflejadas en un texto en continua transformación.
Wikipedia es un caso de éxito emblemático al hablar de las bondades del uso del wiki. Si las enciclopedias son un compendio del conocimiento acumulado por la humanidad, Wikipedia refleja también qué conocimiento es el más compartido, puesto que tanto el contenido como la propuesta de entradas las hacen los propios usuarios.
Los wikis son una herramienta útil para la colaboración de la audiencia que los medios tradicionales están comenzando a probar. Los Angeles Times se aventuró con los editoriales. Wikitorials duró tres efímeros y polémicos días (del 17 al 19 de junio del año pasado), en esos días los usuarios calentaron los dedos tecleando insultos que desbordaron la capacidad de moderación del medio.
Según escribió Eva Domínguez en el diario La Vanguardia de Barcelona los unos meses más tarde, en septiembre, A.J. Jacobs 'periodista freelance' decidió publicar en Wikipedia un primer borrador de un artículo para publicarlo posteriormente en la revista Esquire. Jacobs incluyó algunos errores deliberadamente, así como directrices estilísticas para la edición del artículo. Dos días después, tras más de 300 cambios, Jacobs dio el visto bueno a la versión. El periodista estaba satisfecho con la experiencia, que consideró muy positiva, en el polo opuesto de Los Angeles Times.
El experimento más reciente es el de Wired News. Hace unos días publicó el artículo Veni, Vidi, Wiki, escrito originalmente por Ryan Singel y editado en un wiki. Singel escribió su texto y lo puso en el wiki para que los usuarios pudieran editarlo.
Los usuarios comenzaron a actuar. Añadieron enlaces, cuestionaron afirmaciones, sugirieron nuevas fuentes de información e, incluso, hubo quien entrevistó a un académico e incluyó las citas. El artículo creció hasta doblar su tamaño, hasta que alguien lo hizo más digerible para su publicación.
Singel publicó sus impresiones en el artículo The Wiki That Edited Me (La Wiki que me editó). El periodista cree que el artículo final ganó en precisión y refleja mejor cómo se usan los wikis pero la historia está mal contada. Conclusión: "Creo que el experimento muestra que a la hora de narrar hay todavía lugar para un periodista que sabe cuándo incluir un detalle por el bien de la historia y está acostumbrado a equilibrar las demandas e intereses de empresas y personas representadas en ella".
Ahora, estamos los periodistas a la altura de las exigencias actuales: ¿qué hacemos los periodistas para estar a tono con la gente? ¿Qué agenda manejamos? ¿Estamos cerca de la gente o subestimamos constantemente su inteligencia? ¿Cuán cerca estamos de sus problemas? ¿Humanizamos la noticia o solo damos la declaración fría de un burócrata del gobierno?
La Consultora Sudamericana, que genera bases de datos en materia de noticias en televisión, realizó un trabajo referido a los segundos destinados en los informativos a los hechos, o personajes nacionales o internacionales durante el mes de agosto pasado.
El presidente Tabaré Vázquez y los ministros Gargano, Astori y Mujica son los que tienen "mayor participación en los canales abiertos de televisión apareciendo con su opinión sobre casi todos los temas del país". La Política Nacional ocupó más del 80% de los informativos.
Los datos fríos son bastante claros: la gente no está ni ahí. Si no cambiamos estamos fritos, será la gente, los ciudadanos, los que tomarán por asalto las redacciones con sus blogs, con sus cámaras digitales, con sus celulares. Hoy cualquiera tiene a su alcance instrumentos poderosos para informar.
El extraordinario auge de los cuadernos de bitácora (blogs) sólo puede explicarse porque cansados de ser manipulados y de recibir información que no responde a sus propios intereses sino a los de gobiernos, partidos, instituciones, empresas y quizás también mafias y grupos de presión, los ciudadanos han decidido convertirse en periodistas y crear nuevos medios más fiables, el principal de los cuales es el blog.
Los primeros blogs se los pueden rastrear desde el año 2001, pero desde el 20 de marzo de 2003, fecha de la última invasión a Irak, son un producto que compite en la "Primera División" de la información. En la guerra de Irak los blogs demostraron con creces su capacidad para ser vehículos de información veraz frente a una prensa domesticada por el poder político.
¿Qué pasó en ocasión de los atentados en los subtes de Londres? Ante la sequía informativa oficial, los usuarios de Internet se convirtieron en periodistas. Sacaron sus fotos, las mandaron a sus medios confiables, rompieron el hielo informativo, influyeron en la información, fueron, en fin, parte de la historia. En estos días, sin ir más lejos, tras el golpe de Estado en Tailandia, los blogs, ante la censura de los golpistas, se convirtieron en la herramienta básica para informar.
Pero eso no es todo: ¿conocen la página web de videos YouTube?
Entren en ella, busquen y sean parte de los seis millones de personas que ven 40 millones de videos que, atención, nada tienen que ver con el porno.
YouTube, en tan sólo cinco meses después de su nacimiento, se situó en el puesto número 21 del ranking mundial de páginas visitadas.
Se está creando un nuevo tipo de socialización gracias a los chats, foros, blogs y otros que surgen como hongos día tras día donde la mayoría son usuarios jóvenes con gran conocimiento de Internet y tiempo libre: un estudio muestra que la mayoría de adolescentes americanos con acceso a Internet ya ha "subido" su propio material a la red.
Estamos viviendo una transición de una era en la que, gracias a Internet, los consumidores quieren y pueden convertirse a su vez en productores.
Algo está cambiando y no nos damos cuenta.
Hoy la prensa corre peligro por la pérdida de lectores, los jóvenes no leen diarios y no porque se lea menos, sino de manera diferente.
Si alguien dice que los jóvenes, los adolescentes, leen menos, que me expliquen como es que Harry Potter se convirtió en un éxito de ventas en el mundo entero, y no son novelitas de 60 páginas sino de hasta 700 páginas.
Se sigue leyendo, hay abundancia de lugares donde leer …, además de los diarios, claro. Entonces ¿qué es lo que pasa que no leen la prensa?
Es que nos estamos alejando de nuestros lectores. Cómo le puedo pedir a mi hija de 14 años que lea un diario si las notas son largas y hablan de Gargano, Mujica, Larrañaga, Lacalle, Batlle o Sanguinetti.
Debemos cambiar: parece que cada vez es más evidente que el próximo periodismo tendrá una mayor apertura y participación de la gente. Es inevitable.
La gente descontenta con el periodismo que hacemos ya sabe que puede usar la web para poner las cosas en claro. Nos tienen bajo la lupa y esto tiene consecuencias para el futuro del periodismo y para los periodistas que debemos cambiar las tradicionales formas de trabajo.
Debemos recuperar la vitalidad, la sorpresa. Debemos celebrar un nuevo contrato con la gente. Los cambios en los modos de buscar la noticia de presentarla y darla a conocer implica que no se hable más de lectores, de televidentes u oyentes, ahora este nuevo ser es un “audiolectovidente”.
Esto como consecuencia de las diversas posibilidades de interacción que habilitaron las nuevas tecnologías en clave de multimedia.
Los internautas van dejando de lado el papel y quieren lo instantáneo, imágenes, video, todo lo que les interesa saber de la información que se publica. El diario da noticias que parecen demasiado viejas.
En este contexto, del progresivo avance del periodismo digital y de sus derivados, hay quienes arriesgan a poner una fecha de defunción para la prensa impresa.
Esta es la principal tesis de Philiph Meyer, autor del artículo “La desaparición del diario” que sostiene que en el año 2043 la prensa impresa deberá cerrar sus puertas. Y apunta que Internet ofrece algo que el periódico tradicional no tiene: la información en tiempo real.
The Economist, por su parte sostiene que la publicidad está siguiendo a los lectores en su travesía hacia el sitio digital. El semanario británico describe a "Internet como un medio seductor que supuestamente pone en contacto a los compradores con los vendedores y demuestra a los anunciantes que su dinero está bien gastado".
Todo este camino no se detiene en el auge de la prensa digital, sino que reconoce un punto más lejano en su trayecto: la convergencia, nombre que denomina a la conjunción de radio, tv y teléfono, en un mismo soporte: la computadora. Es lo que viene.
Por el momento, en los países desarrollados ya son varios los empresarios que se lanzaron a conquistar al internauta devenido en lector digital. Por ejemplo, en un pequeño poblado de Norteamérica, Beaufor, causa furor un diario digital centrado en la vida cotidiana de ese lugar. El proyecto ya tiene varios imitadores en países de Europa.
Se dice que el diario se encamina a su propio obituario, y que seguramente será comentado en un sitio de Internet y en el instante mismo que suceda.
Pero a pesar de los anuncios agoreros creo que la lectura es un placer y más aún, tener en las manos el periódico, con la posibilidad de tocarlo doblarlo y guardarlo en el bolsillo, nos lo hace ser parte de nuestra vida. Hoy nos pasamos entre 30 y 40 minutos arriba de un ómnibus para ir al trabajo o para regresar a nuestros hogares. Entonces, si tenemos un diario “portable”, sencillo, agradable y cómodo, mejor aun.
Cuando se escribió uno de los primeros libros de texto de periodismo, en 1918, se definió a la noticia como algo de lo que me entero hoy pero que no sabía ayer. La nueva definición de noticia es: “me enteré ayer pero lo entiendo hoy”.
Los lectores, buscan un análisis, una explicación. Y el periódico impreso es el medio más eficaz para conseguirlo. Y en los periódicos lo podemos hacer, los periodistas lo podemos y lo debemos hacer.
Es cierto, en Internet hay de todo, se puede leer de todo pero también es accesible a cualquier desaprensivo y como en cualquier otro medio de comunicación el mero hecho de ver algo publicado ya lo dota de cierta verosimilitud.
El problema es que mientras cualquier revista, periódico, emisora de radio o cadena de televisión cuenta con un redactor jefe, un director y un editor que se hacen responsables de los contenidos.
En Internet cualquiera puede decir la mayor barbaridad del mundo que siempre habrá alguien que se lo crea. Pero Internet es caótica y los que sabemos ordenar ese caos y ese caudal informativo somos los periodistas: “Es que los diarios ordenamos la información y son fáciles de consultar, incluso en el baño”.



francisco dijo
Como la web 2.0 afecta los medios de comunicación
La velocidad con la cual la web evoluciona no tiene perdón. Apenas los medios de comunicación masiva se están convenciendo – a regañadientes - de la necesidad de estar presentes en la web, de gastar dinero para ello sin saber como va a ser rentable, que la siguiente etapa se encima. Los usuarios encuentran nuevos servicios en la web 2.0 (w2), los usan, se acostumbran a ellos y terminan favoreciendo quienes los ofrecen. La cultura cambia y nadie lo puede ignorar. Veamos algunos ejemplos para ilustrar como sitios w2 muy conocidos - y otros que no lo son tanto - modifican el ecosistema de los medios.
Las noticias no existen cuando no están registradas por los motores de búsqueda. El principal impacto de Google sobre los sitios de información es que permite el acceso de los usuarios directamente a un artículo sin pasar por la página ancla. Corolario: los medios que funcionan en un universo cerrado (de pago) no existen ya que su contenido no está siendo indexado. Para resolver esto, algunos periódicos de pago acaban de aceptar que Google indexe sus archivos (algo significativo ya que en la web a diferencia del papel, los artículos "viejos" siguen atrayendo un tráfico notable).
16 Noviembre 2006 | 06:54 PM