En el marco de la XVI Cumbre Iberoamericana, expondrá en el Centro Cultural de España el fotógrafo español Chema Madoz, ganador del premio Nacional de fotografia de aquel país.
Atractivo y sugerente, su lenguaje visual invita tanto a la reflexión como a la sonrisa cómplice.
Hacia 1936 Marcel Duchamp ingenió y trabajó durante varios años en sus boîte-en-valise, aquellos museos portátiles, muy cotizados entre los coleccionistas, que escondían en miniatura algunas de sus obras más significativas. Tras detenerse buscando o simplemente
encontrando diferentes niveles de lectura en las fotografías de Chema Madoz (Madrid, 1958) no es difícil imaginárselo viajando hacia el Este con una maleta en la mano izquierda y una jaula vacía en la derecha. En la maleta guarda dos esferas de reloj, tres cucharas, una taza de café, un tablero de ajedrez, quizás un cuchillo y algunas piedras. Y sobre el suelo de la jaula, si fijásemos aún más la mirada –porque a esa incisiva percepción anima y de ella se nutre la obra de este artista tímido y reflexivo–, se posa un planisferio, varias figuras de ajedrez y otros objetos mínimos.