La Justicia hizo historia: Bordaberry y Blanco reos de lesa humanidad
Por primera vez un dictador uruguayo estará tras las rejas. Montevideo se conmovió cuando el juez Roberto Timbal ordenó la captura del dictador Juan María Bordaberry y su ex canciller Juan Carlos Blanco. Los acusó de ser los autores intelectuales de los asesinatos de los legisladores Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz y de dos militantes del movimiento Tupamaro, Rosario Barredo y William Whitelaw en la ciudad de Buenos Aires. “Habló la Justicia”, afirmó el presidente Tabaré Vázquez. Blanco pasó la noche en Carcel Central y hace un rato a las 9 de la mañana de hoy, viernes, se había realizado el operativo policial en la estancia El Baqueano en el departamento de Durazno.
Esta era una de las condenas más esperadas por los organismos de derechos humanos del país, que hace sólo unos meses atrás ya habían recibido la noticia del primer procesamiento de militares retirados por crímenes cometidos durante la última dictadura. Mateo Gutiérrez, el hijo de uno de los senadores asesinados, aseguró que la prisión de Bordaberry sólo confirma lo que venían denunciando hacía años. “Debe servir como reconocimiento constitucional”, afirmó, haciendo referencia a la otra causa que enfrenta el ex dictador, por atentar contra la Constitución, entre otros delitos.
Bordaberry había asumido la Presidencia en 1972 en elecciones reñidas contra Wilson Ferreira Aldunate y sobre las que siempre hubo sospechas de fraude. Sin embargo, el espíritu democrático de Bordaberry decayó rápidamente. A poco más de un año de estar en el gobierno decidió recurrir a la ayuda de las fuerzas armadas para disolver el Parlamento, instaurando una dictadura. La alianza entre los militares y Bordaberry duró tres años, hasta que lo destituyeron, usando las mismas armas que él había traído a la escena política. El resultado fueron nueve años más de dictadura sangrienta y represiva, que terminó con la vida de alrededor de 300 personas.
A pesar de este nefasto saldo, los máximos responsables nunca habían sido juzgados, ni siquiera se habían acercado a los juzgados. Todos, militares y policías, gozan del amparo de la Ley de Caducidad, aprobada por el Parlamento durante el gobierno de Julio María Sanguinetti y ratificada más tarde en una consulta popular. Sin embargo, la llegada al poder del Frente Amplio empezó a cambiar las cosas. Aunque el presidente Vázquez no quiere anularla, como piden los organismos de derechos humanos. La caducidad no incluye los asesinatos, secuestros y desapariciones en el exterior, ni ampara a los mandos civiles, como Bordaberry y Blanco.
Por eso, desde hace ya varios meses, los militares uruguayos que actuaron durante la dictadura tienen miedo. Es una sensación nueva, habían destacado varios dirigentes de derechos humanos cuando comenzaron a salir las primeras citaciones contra oficiales retirados. El auto de procesamiento contra Bordaberry y Blanco se sumó a otro fallo sin precedentes. En setiembre pasado, el juez Luis Charles procesó por primera vez a ocho ex militares y policías por los delitos de privación de libertad y asociación para delinquir, en el caso de un uruguayo desaparecido en Buenos Aires en 1976, Adalberto Soba, en el marco de la represión coordinada entre las dictaduras de la región, más conocida como el Plan Cóndor.
Los cuatro asesinatos por los que se ordenó la prisión de Bordaberry y su canciller Blanco también tuvieron lugar en Buenos Aires y en el mismo año. Como muchos perseguidos por la dictadura de Bordaberry, los senadores Michelini y Gutiérrez Ruiz habían encontrado refugio en el gobierno peronista. Pero todo cambió con el golpe militar de 1976.
Bordaberry, de 77 años, no tendrá que responder solamente por estas muertes, sino que también le esperan juicios por otros delitos. Hace ya varios meses que los dos dictadores enfrentan un juicio penal por los delitos de atentado a la Constitución, coautoría de privación de libertad y homicidio. La fiscal Ana María Tellechea ya había pedido el procesamiento de Bordaberry por este caso y la jueza a cargo, Graciela Gatti, había decretado el cierre de fronteras para el ex dictador desde fines de octubre pasado. Por eso, mientras los familiares de las víctimas no dudan que la defensa de Bordaberry y Blanco apelarán la orden de prisión, también tienen la esperanza de que dentro de poco la jueza Gatti tome la misma decisión que tomó ayer su colega Timbal.



jorge dijo
ché ladra, no te lo crees ni vos... no te das cuenta que las mazmorras del regimen frentista se van llenando ahora de presos politicos de otro signo!!!
A eso le llaman "justicia"!!! quien acusa? Guianze, recompensada con un carguito, inconstitucional además; quien es el juez? uno que primero dijo en conciencia que todo era un disparate juridico, pero que ahora ante la presion "cambia de opinion"; y de la p. de Burlé ni hablemos...
un gobierno que parece ha sido elegido para el periodo 70-76, siguiendo como cuzquito (que ni siquiera ladra) cada titulo de Fasano
lamentable, viejo...
17 Noviembre 2006 | 03:01 PM