Poco a poco, los habitantes de la porción austral de América empiezan a creer en un controvertido concepto geopolítico: pensar al revés puede ser más eficaz, y por ende el Sur es su Norte.
Recién ahora.
Fue escrito por primera vez en Febrero de 1935 (en el siglo pasado) y surgió del cerebro de JTG, Joaquín Torres García, hombre, artista, pensador, a quien se puede considerar tan uruguayo como ciudadano del planeta.
Durante una de sus conferencias entonces dijo: en realidad nuestro norte es el sur. No debe de haber norte para nosotros, sino por oposición a nuestro sur. Por eso ahora ponemos el mapa al revés y entonces ya tenemos la justa idea de nuestra posición. La punta de América, desde ahora, prolongándose, señala insistentemente el Sur, nuestro Norte (consta en Universalismo Constructivo, lección 30, La Escuela del Sur, pág. 193, Alianza Editorial, Madrid. La primera imagen del mapa invertido apareció en Círculo y Cuadrado, N° 1,1936, la segunda de 1943 en Universalismo Constructivo, 1944).
Difícil precisar los ancestros de JTG. Su padre se apellidaba Torres Pradera. Su madre, García Perez. En castellano Perez significa hijo de Pero o Pedro, lo que insinúa que Perez y Pradera se originaban en la conversión de judíos sefarditas hispánicos.
En ellos, al proclamar una fe católica conveniente, era usual extraer apellidos de la geografía o de la vegetación (Pero es, también, el árbol que produce peras).
Algún erudito, porque la madre de JTG había nacido en Uruguay, la piensa teñida de sangre charrúa, una de las poblaciones americanas precolombinas equivocadamente llamadas indígenas (el error se origina en que Fernando VII, el absolutista rey español que el invasor corso Napoleón sustituyó por José Bonaparte, tenía entre sus 31 coronas simbólicas la de Rey de las Indias Orientales y Occidentales).
JGT nació en Montevideo el 28 de julio de 1874. Sus progenitores Torres Pradera y García Pérez viajaron a Cataluña en julio de 1891 con sus hijos. JGT, de 17 años, cursó dibujo con Josep Vinardell en la escuela nocturna de Artes y Oficios allí. Luego ingresó a la Academia "Llotja", fundada por la Junta de Comercio y que se llamaba "Escuela Oficial de Bellas Artes de Barcelona".
En 1897 el diario barcelonés "La Vanguardia" reprodujo un dibujo de Joaquín (una escena costumbrista, "La compra de turrones"). JTG trabajó a las órdenes de Antonio Gaudí en las obras del templo de la Sagrada Familia, y en mayo de 1904 publicó un artículo en la revista "Universitat Catalana" donde sostuvo que nunca la forma artística debe consistir en una copia de la realidad. Puso en marcha así el idealismo de su concepto del arte y a la vez la maquinaria de su pensamiento.
Su cerebro generó mucho después el Constructivismo Universal, que lo hizo conocido internacionalmente. En 1906 se le presentó la oportunidad de un trabajo personal: pintar óleos (escenas idílicas de la vida campesina) en una estancia de la residencia del Barón de Rialp. Luego otro encargo: decorar la Capilla del Santísimo de la Iglesia neoclásica de San Agustín de Barcelona.
En 1908 otra oportunidad, una sala del Ayuntamiento de Barcelona. Pintó escenas de la actividad mercantil de ciudad y generó algunos descontentos. "Su modernidad desagrada a los rutinarios", se dijo entonces.
Se casó con Manuelita Piña pero no por ese matrimonio vivir en Barcelona se le hizo difícil. Con ella viajó en 1910 a Bruselas a fin de montar el pabellón uruguayo de la Exposición Universal. Allí pintó escenas de las principales fuentes de riqueza entonces del Uruguay: ganadería y agricultura. En los viajes de ida y de vuelta se detuvieron en París y JTG observó la obra de pintores con quienes se hizo amigo e intercambió ideas.
Regreso a Barcelona a mediados de 1910 y expuso cuadros suyos en la sala "Faianç Catala". Prensa y público raccionaron con tibieza y solo algún crítico casi reticente elogió la armonía de sus grises.
El matrimonio vió más barato instalarse en Vilasar del Mar, frente al Mar Mediterráneo, donde JTG gozó de aislamiento que le fue fecundo, y serenidad de espíritu para la creación y la elaboración de la base teórica de su arte.
La temporada sobre el Mediterráneo le despertó un fervor en él inusitado por lo clásico, reflejado en el nombre de su prmera hija, Olimpia (única descendiente que aún vive: reside en Montevideo. Otros vástagos suyos fueron Ifigenia, Augusto y Horacio).
En setiembre de 1913 publicó "Notes sobre Art", libro en que recopiló sus conceptos sobre estética y trabajo artístico, cuya recepción ajena le ocasionó mucha incomprensión y críticas y disgustos propios. Desalentado, se aisló en sí mismo, vivió con su familia en la austeridad y limitó sus amistades a un círculo reducido.
Aquella incomprensión en Barcelona, donde todavía se polemiza sobre su arte, le disgustó. Pero ni el desaliento ni la austeridad en la que vivió junto a su familia fueron obstáculos para que realizara las obras exhibidas en la Exposición General de Arte de Barcelona, en la primavera de 1918.
Aún entonces la penuria económica lo acosaban (como durante casi toda su vida). Pensando salir de ella empezó a fabricar juguetes de madera, negocio que fracaso. Ácidas críticas pulularon en el ambiente artístico catalán, donde empezó a motejarse a JTG "Torres-Desgracias".
Inmerso en su ideal y fugitivo del realismo, era portador del virus pictórico que transmitió a sus hijos. En sentido anímico vivía en otro mundo, sin imaginar su carrera como profesión rentable.
Decidió trasladarse con su familia a Nueva York, donde sus alegrías fueron pocas y sus sinsabores muchos. Aunque la trepidante vida de la Gran Manzana lo fascinó, en parte por su ignorancia del inglés no logró integrarse del todo a esa sociedad tan distinta.
Tras otro fallido fracaso, éste neoyorkino, en la industria del juguete, su fiel familia lo acompañó para ensayar la vida en Génova, Italia. Poco después, el sofocante aire del fascismo mussoliniano, en 1924, les hizo instalarse en Villefranche-sur-Mer, pueblito francés de la Costa Azul.
En una entrevista del 16 de enero de 1926 para el diario local, Le Phare de Villefranche, dijo: "He vuelto a encontrar mi camino y la paz de mi conciencia de artista. El muro, sabe usted, el muro de las casas provenzales, es el elemento de mi arte. He probado todos los géneros y creo que el único que me conviene es el arte arquitectónico".
Empezó a pintar nuevamente y en 1926, estimulado por el éxito de algunas exposiciones, logró llegar a París, un sueño familiar colectivo.
Aunque los primeros tiempos le fueron muy duros, después afirmó: "He aprendido mucho en París, puedo decir que allí me formé definitivamente".
En Paris su pintura, en la brutalidad de rostros o cuerpos pintados con tosquedad que los asemejaban a ídolos de poblaciones consideradas salvajes, reflejó una esencia "fauve". Pero también en ciertos paisajes y bodegones o naturalezas muertas son perceptibles la seducción del "arte negro" y la preocupación estructural del cubismo.
A fines de 1928 JTG se desprendió del fauvismo y del primitivismo. Tendió a la austeridad formal de un estilo en que la línea y el color se disociaron, con dibujos esquemáticos. "La Historia del Arte muestra que todos los pueblos pasan de lo puramente imitativo a lo abstracto. Esa evolución no es fortuita: obedece a la tendencia de la Humanidad a seguir el sentido del Universo, que en todo momento se encamina hacia la Unidad..." dijo después.
Por un tiempo había llamado "Constructivismo" a su pintura, pero luego la rebautizó "Universalismo Constructivo". Lo explicó así: "En definitiva se trata de un arte de gran contenido ideológico, ya que aspira a dar una visión unitaria del Mundo por medio de una rígida estructura y de un esquematismo formal y colorístico, sin incidir en la abstracción total".
Por ende sus obras se llenaron de alusiones a la realidad y su composición de cosas o entidades vivientes; un reloj, un martillo, una boya, figuraciones de seres vivientes: un pez, un hombre.
Pero a su estancia parisina le faltaba una recompensa económica que lo sostuviera junto a su familia, por lo que nuevamente piensa en transladarse a Madrid, España, donde imaginó que amigos suyos en el triunfante gobierno de la República lo podrían apoyar.
Sin embargo, pasó cerca de un año y medio que en su autobiografía califica una de las épocas en que ha sufrido más, desde el punto de vista económico y artístico: su estética y su pintura recibieron indiferencia. Sin embargo JTG reencuentra a viejos amigos de su etapa catalana y hace otros, hombres ilustres de su tiempo, vanguardia artística de la época como Federico García Lorca que tenía referencias suyas a través de otro pintor uruguayo, Rafael Barradas. Pero no obtuvo el público reconocimiento de su valía.
En su tarea docente JTG logró gran ascendencia. Con sus alumnos formó un Grupo de Arte Constructivo y su situación económica tendió a mejorar. Decidió viajar a América, tal vez a México pero decide Uruguay y hacia allá embarcó en abril de 1934.
En su Montevideo, donde regresó con 60 años de edad,
dictó más de seiscientas conferencias, pintó con vitalidad y publicó cerca de una decena de libros. Sentía profunda admiración pr la capital uruguaya y sus habitantes pero se percató del poco nivel artístico de la ciudad. En tanto nato espíritu emprendendor trató de enseñar a sus compatriotas la diferencia entre arte caduco y arte vivo, multiplicando exposiciones para divulgar éste último.
En mayo de 1936 había iniciado la revista "Círculo y Cuadrado". En 1944 lanzó otra, "Removedor", definida como "Revista del Taller Torres García".
El ambiente de ese taller copiaba a los de Medievo o del Renacimiento: los alumnos trabajaban junto al maestro y existía un clima de interacción propicio para el aprendizaje y el ensayo en técnicas y materiales diversos.
El taller nunca fue una institución aceptada "oficialmente" en Uruguay, pero a partir de 1944 estaba bien establecido. Era un controvertido centro de enseñanza de arte activo y también de exposiciones, conciertos y conferencias.
Según JTG, el constructivismo debía practicarse de modo anónimo y fuera de escuelas. Es una fuerza artística que debe extenderse en América, como el arte Inca o el arte Maya, opinaba: uno de los mayores peligros de crear una escuela es generar un academicismo vanguardista que huye del academicismo pero cae en formalismos y castraciones. El constructivismo debe ser un fermento, no una solución. Lo académico es lo contrario de la búsqueda.
Fue un buscador de universales que vivió el arte como un sacerdocio y también un sufridor de ese proceso de búsqueda. El Arte fue para él un apostolado; exigía a los que les rodeaban un compromiso tan grande como el suyo.
Con el último cuadro que pintó, "Figuras con Palomas", intentó recuperar el objeto como personaje. Quiso un acercamiento a la realidad mayor que el logrado con el constructivismo.
En Montevideo formó generaciones y creó la paleta de su ciudad natal. Se sintió al final de su vida compenetrado con la tierra que lo vio nacer porque al final sus compatriotas se percataron de lo mucho que hizo para afinar la sensibilidad colectiva en lo que a la plástica se refiere con el estilo que él mismo ideó en sintonía con el neoplasticismo, y que defendió hasta el final de su vida, el 8 de agosto de 1949.
Pero no se preguntó ni fabricó una respuesta a la gran incógnita porque por precursor que fué todavía no había nacido la época apropiada. ¿Estaba anticipando lo que algunos utópicos han pensado, que la estética será laética del futuro?
Información tomada de:
- Torres García / Enric Jardí. -- Barcelona : Polígrama, 1987.
- La Escuela del Sur, Cecilia de Torres, febrero de 1997



Saludos y los felicito.