Este jueves no se pierdan el informe de Código País. Se trata sobre el médico trucho Gabriel Farías o Gabriel Ilhenfeld.
Posteo el guión. Imperdible.

Primera parte

Tiene 21 años

Es de Rosario, Colonia, Uruguay.

Gabriel Sergio Farías fue el protagonista de una historia que confunde realidad con ficción, es la historia del “médico trucho”

Vestido con una túnica blanca, atendió en varios hospitales de Uruguay.

Dio inyectables y recetó medicamentos.

Se autoproclamó integrante de la organización Médicos Sin Fronteras y alquiló autos a su nombre.

Se paseó por Montevideo en autos oficiales…

Y, por si fuera poco, hizo volar el avión Hércules de la Fuerza Aérea para el traslado de una paciente.

Gabriel Frías se encarnó en un personaje creado por él mismo: el doctor Gabriel Ihlenfeld.

Es que para perpetrar una farsa de este calibre no basta con carecer de escrúpulos; es preciso ser un genio, un fabulador excepcional, un eximio histrión… o tener un trastorno de personalidad.

La historia de Farías o Ihlenfeld está plagada de vericuetos.

Lo único cierto es que el “médico trucho” hoy está preso en una cárcel de Colonia.

El 27 de setiembre de 2006 el juez Homero Da Costa lo procesó sin prisión por el delito de usurpación de título de médico.

Su padre, Mario, se enteró por el informativo que su hijo había sido detenido

PADRE: Me sorprendí y me dolió muchísimo. No sabía que hacer estaba como desesperado, inclusive fui hasta acá hasta la casa de mi hermana, ella me decía, viste que era Gabriel, si era Gabriel. Al ratito él me llamó por teléfono pidiéndome que le envíe dinero a Tres Cruces porque él se venía para acá.

Gabriel estuvo una semana en lo de su padre, hasta que la policía fue a buscarlo. Esa madrugada se entregó en la comisaría de Rosario.

La decisión de la justicia cambió. El juez Daniel Tapié lo procesó con prisión por usurpación de título de médico y reiterados delitos de estafa.

Estuvo recluido unos meses en el Comcar y luego fue trasladado a la cárcel Piedra de los Indios en el departamento de Colonia.

Código País llegó allí, el día que cumplía un año de prisión.

Segunda parte

Llegamos sobre el mediodía.

Gabriel Farías Ibañez nos estaba esperando en la puerta de la cárcel, junto con el director del establecimiento.

Queríamos conocer al verdadero Farías, él que logró lo que muchos novelistas aspiran: crear un personaje tan real que confundiera a quienes lo rodeaban, pero también a él mismo.

Hijo único de un matrimonio humilde, Farías nació en la ciudad de Rosario un 19 de marzo de 1986 y se crío en el Barrio Los Hornos.

Farías: Mi madre trabajaba como empleada doméstica…

Cursó los dos primeros años de liceo en Colonia Valdense.

Su profesora de biología lo recuerda como un buen alumno, que le gustaba mucho la materia y manejaba un vocabulario diferente al resto de sus compañeros.

Prof. Gladys Shenk: Él se iba con las adscriptas, con la orientadora pedagógica, siempre con los adultos, más que con sus pares, con los chicos de su edad.

Para complementar su educación, hizo un curso de locución con Valeria Lima en la Casa de la Cultura de Rosario.

Valeria Lima: Tengo imágenes bien contradictorias de él. El chico se sentaba a charlar conmigo, de temas que yo los conversaba con gente de mi edad y mayores también, y después esa cosas de niño malcriado, rebelde o mal aprendido.

En su casa, en Rosario, Farías tiene un pequeño altar con varias imágenes vinculadas a la religión que profesa.

Farías: No soy católico. Soy umbandista, se podría decir que sí. Tuve programas de radio trabajando como Pai de Orixá, es como el sacerdocio en esa religión.

Las andanzas de Farías comenzaron tímidamente…

En el 2001, cuando trabajaba como voluntario en la Intendencia de Colonia, decidió apropiarse de unos pasajes que encontró a mano.

Farías: Yo empecé a canjear los pasajes porque yo necesitaba mantenerme en Montevideo, necesitaba comer, comprarme cosas y vi la salida más acertada para poder solventarme el viaje.

La maniobra fue descubierta y terminó en una comisaría de menores.

Al poco tiempo se lo vinculó con una estafa por la concesión de una onda de radio en Colonia Valdense.

Según Mercedes Grasso, la interesada en la emisora, Farías se ofreció a realizar la gestión ante el Ministerio de Defensa.

Mercedes Grasso: Empezó a venir a casa, con una soltura total nos dijo que trabajaba en Montecarlo y venía a altas horas de la noche, usaban internet y él ahí se comunicaba supuestamente con alguien, nos hacía creer y que estaba conectándose para conseguir el permiso.

Por ese trabajo cobraba una suma de dinero que debían girarla a Montevideo.

Mientras se hacían las gestiones, incluso llegaron a instalar una torre para la radio fantasma.

Grasso: Llamaron al Ministerio y no existía nada, todo esto fue una trampa. En total fueron mil y pico de dólares. Hablaba tan bien que nosotros ni nos imaginábamos lo que nos estaba haciendo.

Farías: Eso es la mentira más grande. Porque las dos personas damnificadas que son dos chicos de Colonia Valdense eran compañeros míos de liceo...

Por este hecho, la justicia resolvió procesar con prisión a Farías Ibañez

Farías: Cuando el juez Homero Rivero me procesa como menor me manda a un hogar sin medidas de seguridad, en la Colonia Berro, entonces yo de ahí me fugo.

¿Cómo te fugabas?

Caminando, es un lugar abierto. La primera vez que me fugué me vine a Rosario y de ahí compré un pasaje en barco y me fui ya tenía conocidos y amigos en Santa Fé. Estuve viviendo 9 meses allá.

En enero de 2004 y con apenas 17 años de edad, Farías regresó a Montevideo y se presentó en la Emergencia del Hospital Saint Bois.

En ese momento comenzaba a delinear su personaje como médico. Se hacía llamar doctor Ibáñez .

Una farsa que dos años después lo llevaría tras las rejas.

Se presentó como residente de Oncología y solicitó incorporarse al servicio de emergencia para hacer la guardia que le correspondía.

Dr. Alvez: Vio a dos o tres pacientes, vio las hojas de ingreso de los pacientes...motivos de consulta que no le generaran riesgo a su postura como médico.

Los internos que lo vieron actuar comenzaron a hacerle algunas preguntas y a dudar de lo que decía.

Dr. Alvez: Yo le dije: Dr. Ibáñez, presénteme su documentación: no tengo, documento de identidad: tampoco tengo, y si no una credencial. Llamé la policía de guardia..y horas más tarde fue llevado mediante denuncia por usurpación de funciones fue llevado a la seccional 21 en calidad de detenido.

El juez tomó registro de lo ocurrido y lo liberó.

Farías: Esos fueron hechos que pasaron cuando yo era menor de edad y la justicia entendió que no había ninguna prueba para corroborar eso.

Unas semanas después, Farías apareció en el Hospital de Colonia encarnando nuevamente al doctor Ibáñez.

Dr. Alvez: También en la noche se hizo pasar por médico en las horas de guardia. Que había arreglado con el departamento médico trabajar en forma honoraria, en ese servicio, y pasó la guardia esa noche.

Farías: Esa noche se presentó una persona de sexo femenino, con un insecto en el oído medio, vichamos con una linternita y ahí inmediatamente llamé al otorrino de guardia, que en ese tiempo era el director del hospital para comunicarle cuál era la situación y que se debía hacer en ese caso.


-Le preguntaste al otorrino o le dijiste lo que había que hacer?

En realidad yo le dije que yo pensaba que se debería hacer tal y cual cosa y el después corroboró que la información que yo manejaba era la correcta, entonces se le dio la indicación al enfermero para que realizara el procedimiento.

Dr. Alvez: En el hospital de Flores exactamente lo mismo, médico honorario y la doctora ya sabiendo todo esto que había pasado...fue detenido por segunda vez.

En 2005, dejó al Dr. Gabriel Ibáñez de lado y se bautizó como Dr. Gabriel Ihlenfeld. Publicó un aviso en Internet y se autoproclamó miembro de la organización internacional Médicos Sin Fronteras.

Farías: No tengo vinculación con Médicos Sin Fronteras, de hecho desconozco cuál es su actividad.

El 2 de setiembre de 2006, utilizó una hoja con un logotipo de la organización Médicos Sin Frontera, para alquilar un auto.

La carta enviada por mail decía textualmente:

Quien suscribe el doctor Gabriel Ihlenfeld, en representación de médicos sin fronteras, una organización internacional, autoriza a retirar y conducir el vehículo por nuestra organización, rentado en vuestra empresa, por la cual ya se libró el pago. La autorización se adjudica al señor J. T.

Saluda atentamente,

Dr. Gabriel Ihlenfeld.

Dos días después, Farías se comunicó con la empresa y solicitó otro auto porque había tenido un accidente en la ruta.

Dijo que un funcionario del Poder Legislativo lo iba a retirar.

La empresa rentadora de autos comenzó a sospechar.

El dueño de la firma declaró:

“Decidimos llamar a Buenos Aires a Médicos Sin Frontera... y ellos me dicen que no tienen operaciones en Uruguay, que no tienen ningún representante. Les paso los nombres que aparecen en las ordenes de pago, me dice que no los conoce”...

En ese momento, deciden hacer la denuncia.

Pero su historia con Médicos Sin Fronteras no terminó ahí. El año pasado se presentó en el Hotel Iguazú como delegado de esta organización.

Francisco: El año pasado se presentó una persona haciéndose pasar por el Dr Gabriel I. perteneciente a la organización Medicos Sin fronteras a hacer una reserva para unos médicos que venían a un congreso en Montevideo...él me dijo que la organización se iba a hacer cargo de las noches de hotel y las extras que generaran los médicos..me dejó el teléfono de contacto , que es de una emergencia médica de Montevideo.......no apareció.

Entre tanto, Farías comenzó a visitar el Ministerio de Salud Pública.
Allí trabó amistad con la telefonista, quien más tarde se convertiría en el nexo y el trampolín para el ejercicio de la medicina.

En el expediente Farias declara:

“Conocí a Mary en la cabina telefónica de ASSE del MSP en setiembre de 2005. Me dijo que si me gustaba la medicina me podía facilitar una cantidad de gente pero que yo tenía que decir que era médico. Me dijo que conocía un médico que era su amigo que se había ido a Venezuela, que había estudiado en Cuba, que se llamaba Gabriel Ihlenfeld, y así me podía abrir camino”.

Sin embargo, fuentes cercanas al caso informaron que el joven tomó el apellido del Doctor Juan Ihlenfeld, quien se desempeñó como practicante interno en el Pereyra Rosell en 1988.

Más allá de su origen, Farías se apropió de ese apellido y viajó a Bella Unión, donde conoció a la Coordinadora Regional de Salud de Artigas, la doctora Maria Elena Curbelo.

Farías: Me presenté como el doctor que habíamos mencionado anteriormente a hacer un relevamiento de las necesidades de información e instrumental médico para esa localidad.

Farías admite haberse hecho pasar por médico en Bella Unión, aunque niega haber dado inyectables, recetar o cobrar por tratamientos médicos.

JAQUELINE: El llegaba, venia en un auto rojo, tenía remedios atrás. El vino y se presentó como médico. Él no me revisó, él se sentó en la punta de la mesa para anotar lo que tenía que tomar y se fue. Y después vino con la noticia de que tenía diabetes alta y que tenía que tomar unos remedios. ¿Sin haberle hecho ningún examen ni nada? No no me hizo ninguno.

¿Cómo se enteró que no era médico?: Se corrió la voz, pero yo ya estaba mal con los remedios que él me había dado.

Le recetó unas vitaminas: Me vendió dos tubitos. Porque decía que me hacía falta la vitamina esa. 160 cada tubito.

Tiene que tomar eso. Que tomara eso para la Diabetes? Si, pero eso es dulce no. Yo tomé un paquete de eso.

DORIS: Mi hija había comido nísperos y tenía ganas de vomitar..Miro así y veo un doctor bajar, y digo, es un médico, estaba vestido con todos los cositos... Me acerco y le digo, mire doctor, lo que me prestó la atención, le digo, qué jovencito que es usted...ella tiene ganas de vomitar y no vomita....él se paró y dijo qué es lo que hay acá....le dio una inyección en el brazo, mi otra hija tenía algo en el pie y le dio también en el brazo.

ELIDA: Conocí al doctor trucho, como no. Trucho le decimos acá. No tenía receta y me dijeron, ahí está el doctor, y yo vine a buscar, Y me dio la receta. Yo no le vi facha de doctor, facha como nosotros nada más.

Atendía de tarde, no de mañana cuando venía la enfermera. Lo acompañaba la hija de la señora Mary Monteiro, parece que era enfermera o estudiando para enfermera, y la madre de esa muchacha fue la que lo trajo acá.

Código País accedió a documentación que demuestra que el médico trucho fue autorizado para trabajar en la policlínica de Cainsa por la doctora Curbelo. Ella dice haber sido engañada.

Después de varias idas y venidas, los médicos de Bella Unión, Miguel Tarino y Aldorio Silveira, presentaron una denuncia penal contra el médico falso, la Dra Curbelo y el ex director del Hospital local.

El “médico trucho” fue acusado de firmar recetas y cartas como representante de Médico Sin Frontera en Uruguay

Pero, Farías lo pone bajo la lupa.

Farías: Hay cantidad de documentos que están para estudiar por el perito.

Código País consultó a un perito calígrafo quien textualmente expresó:

“Con la primariedad del estudio que implica el análisis realizado sobre fotocopias resulta que con meridiana claridad surge la autenticidad de la firma de las recetas. Vale decir que las firmas de las 11 recetas estudiadas resultan ser de autoría gráfica del entonces denominado Dr. Gabriel Ihlenfeld. En realidad de Gabriel Farías”.

Las andanzas de Farías no se redujeron al interior del país. Montevideo también fue escenario del médico falso.

En junio del año pasado, el padre de una niña internada en el Pereyra Rosell, presentó una denuncia ante la dirección del Hospital acusando a una persona de hacerse pasar por médico.

Dijo que ya conocía sus antecedentes en la ciudad de Rosario.

Director administrativo del Pereyra Rosell: En una cuestión de 15 o 20 días de diferencia aparece otra denuncia, una señora que había sido estafada por una persona que se había hecho pasar por médico y en el que ahí aparece involucrada una funcionaria del hospital. (…) Hay una investigación administrativa en curso.

Esta funcionaria del Pereira Rosell fue acusada de ser quien recomendó a Farías como médico.

Esposa Gustavo Grachot: Nos contactamos, mi esposo tuvo una cita con él, en mi casa particular, le dijo que sí, le hizo hacer unos movimientos, levantar una pierna, mover un brazo, taparse un oído. Le dijo que sí, que él le iba a hacer la tomografía, que iba a contactar gente en el Italiano, y nos cobró 1.700 pesos. A los dos días le iba a hacer el estudio. El señor desapareció, empezamos a llamarlo y ahí nos empezó a amenazar que nos iba a hacer una denuncia... Porque decía que lo estábamos acosando.

Farías: Yo en eso no tuve intervención. A esa persona si bien la vi, estuve conversando con él. Participación en lo que se puede tipificar como estafa no tuve.

Esposa: Una persona que te dice que estudió 9 años en Cuba, bueno buen médico, y aparte él estaba atendiendo en ese momento en el Pereyra Rosell.

Él me había dicho que trabajaba en el Suat o en el SEMM no me acuerdo. Yo llamo un día para hablar con él y me dicen que esa persona no existe.

De hecho, sus vínculos con el SUAT se reducían a un simple uniforme.

Farias: Yo tenía sólo uno que era de SUAT que lo conseguimos a través de una notita que mandamos, que era para colaborar supuestamente con la filmación de una película en Uruguay.

Farías también está acusado de participar en una estafa a un anciano.

Retiró al anciano de una casa de salud ubicada en la calle San Martín para realizar una placa de torax.

Pero el anciano fue llevado hasta una agencia del BROU, donde se lo hizo sacar un préstamo.

Farías declaró en el expediente:

Le hicimos sacar un préstamo de 47 mil pesos, lo que gastamos en provecho propio. Esto lo hicimos junto con Mary Monteiro y Solange”.

En momentos en que el mundo ajusta los controles para prevenir atentados terroristas, Farias logró hacerse pasar por médico, burlando la seguridad del Estado uruguayo.

Se te acusa de haber usado autos de la presidencia…

¿Cómo hacías, como llamabas?

Farías: Mary Monteiro llamaba al servicio de transporte de la presidencia de la república y solicitaba un vehículo para trasladar al Dr. Gabriel Ihlenfeld desde determinado lugar hasta otro lugar. Nadie preguntaba nada. Informalidad total. En Uruguay siendo médico se te abren muchas puertas.

En mazo del 2006, la Presidencia de la República realizó una investigación después que el pediatra Ihlenfeld, quien decía estar vinculado a la secretaría nacional de drogas, pidiera en tres oportunidades un auto oficial para uso personal.

Una carta enviada por el director de la Junta Milton Romani al prosecretario de la Presidencia decía:

“Averigué que la solicitud la hizo el impostor de forma telefónica directa a la división transporte sin pasar por la secretaria de drogas o consultar en forma telefónica. La última oportunidad según me informan mis funcionarios, en ocasión del paro de transporte en el mes de enero, esta persona solicitó un transporte en el mes de enero a las 23 horas y luego lo reclama en dos oportunidades, manifestando enojo e impaciencia, según manifiesta el chofer que realizó el traslado”.

El entonces Jefe de la Casa Militar, Raúl Glodofsky, también solicitó que se realice una investigación exhaustiva, aduciendo que los hechos “atentan en forma importante con la seguridad de la institución”.

El tema terminó en manos del propio Tabaré Vázquez, quien dispuso una sanción disciplinaria a un funcionario de la presidencia.

Quizá su mayor despliegue bajo la máscara del doctor Ilhenfled fue haber logrado que la Fuerza Aérea le brindara el avión Hércules para trasladar a Montevideo a Mary, la telefonista del Ministerio de Salud Pública que estaba internada en el CTI del Hospital de Salto.

Farías: Me pongo en contacto con el encargado de CTI del Hospital de Salto para preguntar cuál era el cuadro, las posibilidades que había de traslado.

Me dijo que no se aconsejaba un traslado en ambulancia…y ahí yo desde el hospital Filtro realizo las coordinaciones con Fuerza Aérea para el traslado en avión. Voy con una ambulancia del Hospital Filtro a la Base Aérea número 1 y de ahí partimos en un vuelo al aeropuerto de Salto donde estaba aguardando la ambulancia con Mary Monteiro.

En la entrada de la Base aérea le pidieron al chofer el documento de identidad y al enfermero que acompañaba, y yo como era el médico no me pidieron la cédula y entré hasta el hangar con todo el instrumental que había conseguido. Y después me saludé con el otro médico, que era el médico que iba a estar encargado del traslado y con el enfermero de Fuerza Aérea que iba con nosotros. Y ahí emprendimos viaje sin demasiados cuestionamientos.

... Pero yo de hecho hay procedimientos que sé hacer, que tal vez un médico formado…yo no sé que tantos médicos que hayan estudiado, con título, hayan estado en un traslado aéreo.-

Nunca nadie se puede dar cuenta que yo no soy médico por un tema de conocimiento. Porque muchas veces las opinión pública se cuestionó mi conocimiento sobre medicina y yo creo que ha quedado plenamente demostrado que yo he debatido con cientos de mèdicos y jamás han cuestionado la posibilidad de que yo sea médico por un tema de conocimiento. Yo estuve en congresos debatiendo desde temas muy complejos con otros médicos que si tuvieron su educación formal y su formación profesional, jamás a nadie se le ocurrió decir uyy que disparate que dijo este muchacho.


¿Pensas que tenes alguna patología?

No, se ve que fue lo que pensó en primera instancia el juez porque lo primero que dispuso fue una pericia psicológica y psiquiátrica la cual arroja que estoy totalmente sano mentalmente.

El informe de la pericia psiquiátrica incluida en el expediente dice que:

Sergio Farías posee un buen nivel mental, con rasgos histéricos y tendencia a la mitomanía. No posee ninguna enfermedad que le impida conocer el carácter ilícito de sus actos.

Farìas: Hay gente que miente por necesidad…

¿Y tu porqué lo hiciste?

Yo pensé que podía lograr cosas que desde el fulano de tal que no era nadie no se podían lograr.

Cuando yo quise parar me di cuenta que realmente no podía parar y la única manera de parar era como fue, haber sido detenido, que fue la forma más práctica de parar con todo…