Conflicto cárnico, una lucha salarial y política
¿Qué cambió entre el jueves y ayer, domingo, en el conflicto del sector cárnico? Aunque parezca una contradicción, no cambió nada y cambió todo.
No cambió nada en la fórmula de salida del diferendo. El mismo acuerdo, rechazado el jueves por la Federación de Obreros de la Industria Cárnica (Foica), fue aprobado ayer, domingo, por la misma gremial.
Cambió todo, porque en el medio de los piquetes, los insultos a quienes pretendían trabajar y la violación a las elementales normas de libertad individual por parte de la Foica, un trabajador del Frigorífico de Colonia cayó muerto. Obviamente, los dirigentes sindicales se apresuraron a desmarcarse de ese hecho. Es cierto, no fueron los asesinos, pero fueron cómplices. La agresión verbal, el piquete histérico y vociferante sobre un individuo, sobre el que se hace pesar toda la cultura del paro, es suficiente para detener un corazón herido como parece que era el de Esthir Erwin Verón, el operario fallecido.
La muerte del operario fue el triste epílogo de un conflicto en el que primó, por sobre el reclamo salarial, una lucha de tendencias políticas; la dirección de la Foica está en manos del Partido Comunista y hubo renuncias por no compartir la conducción que se le dio.
De ahí que no sea de extrañar la presencia en los medios de comunicación del radical y combativo dirigente comunista Marcelo Abdala celebrando el acuerdo.
Justamente, Abdala ha sido cuestionado por la metodología usada por el sindicato que dirige, el metalúrgico, que en la primera de cambio opta por la ocupación de los lugares de trabajo. Esta,metodología maxi-malista le ha valido varias derrotas en el campo judicial, pero, además, la división y el enfrenta miento entre trabajadores.


