El tránsito de la lectura a la conversación; esto es, de ser mera "audiencia", público lector, a participar de igual a igual.

El aumento de los aficionados. Los editores no sólo compiten entre sí, sino con los propios lectores, capaces ahora de crear contenidos.

La distribución no era competencia del periodista; ahora forma parte de su trabajo.

Las posibilidades de medición que ofrece el digital, cuyo ejemplo más común son los recursos del tipo "lo más valorado, lo más visto, lo más enviado".

La superación de las trabas que imponía la distribución física, de modo que en muchos ciberespacios periodísticos el número de visitantes de ultramar sea superior al de los nacionales.

El imparable ascenso de los soportes multimedia: videoclips, podcasts, etc.

La posibilidad de suscribirse a multitud de fuentes mediante hilos RSS, sin necesidad de ir a buscarlas en la Red, lo cual supone para el ejercicio profesional una de las más importantes innovaciones.

La cartografía digital, que permite determinar el escenario de una noticia, bien marcándolo en un mapa o incrustando en ella el correspondiente código postal.

El manejo de bases de datos, quizá el mayor potencial sin explotar en el periodismo digital.

Todo a la distancia de un clic, lo cual representa grandes oportunidades y desafíos. Cabe la posibilidad de establecer en las noticias enlaces a documentos completos o a las mismas fuentes…, pero esto es algo que los lectores pueden hacer igualmente.

Fuente Paul Bradshaw

Versión Julio Alonso para Visión.