|
El que encendió la mecha fue el ex presidente Luis Alberto Lacalle quien no pudo con su genio y así como al pasar y “sin querer queriendo” le pasó factura por el pasado a su contendiente, Jorge Larrañaga.
En una entrevista en el programa Quién es Quién, que se emite por Diamante FM y Televisión Nacional de Uruguay, Lacalle lanzó al aire que le "encantaría", que en caso de ganar las elecciones internas, el líder de Alianza Nacional fuera su compañero de fórmula presidencial, aunque que en caso de perder "no ocuparía el segundo lugar, porque yo no me considero con las condiciones para ser vicepresidente".
Pero lo que encendió la ira en el entorno de Larrañaga fue el pase de factura por lo realizado por el ex presidente del Directorio del Partido Nacional tras las elecciones internas pasadas, en el año 2004.
"Yo fui triunfante en 1999 y elegí, en el grupo del doctor (Juan Andrés) Ramírez, a Sergio Abreu para lo que me parecía complementar la fórmula. En el año 2004, el doctor Larrañaga me dijo al día siguiente: Mira Luis Alberto, la victoria ha sido tan amplia que yo mismo voy a elegir al vicepresidente y será de mi sector. Y eligió a Sergio Abreu. No es lo que yo hubiera hecho, pero me la banqué, desaparecí del mapa y Larrañaga hizo pan con pan, todo dentro de Alianza Nacional".
El precandidato de Unidad Nacional matizó luego diciendo que "la fórmula presidencial debe solidificar y buscar los equilibrios. Si un partido está (en las elecciones internas) 60% a 40% o 70% a 30%, lo importante es decir ese mismo día que la fórmula son Pedro y Juan. Yo creo que tendría que ser así: si yo gano, voy primero, y si Larrañaga acepta, me encantaría que complemente la fórmula porque, además, me parece que es muy sólida esa fórmula".
Esta claro que no es la primera vez que Lacalle critica a Larrañaga, pero es la primera vez, en esta incipiente campaña electoral que lo hace en público, amplificado, además, por los medios de comunicación y pegando en un lugar que es muy caro para los nacionalistas como lo es la preservación de la unidad para apuntar luego, en la segunda vuelta, por la elección presidencial.
Es más, en el entorno de Lacalle se recuerda permanentemente que la unidad nacionalista se ha mantenido durante estos años de gobierno frenteamplista por la actitud de Lacalle de “bancarse”, en público silencio, “el pan con pan” de Larrañaga.
¿Qué ha pasado, entonces, para que el ex presidente haya roto el público silencio? Una de las explicaciones puede encontrarse en lo que es el consistente resultado de las mediciones de intención de voto que viene registrando Lacalle en las diferentes encuestas que se han conocido.
En efecto, desde el mes de setiembre pasado, la precandidatura de Lacalle viene con una tendencia ascendente hasta sobrepasar a Larrañaga por apenas tres puntos, según la consultora Cifra, y uno según Factum, lo que en puridad significa, en ambas encuestas ,un empate técnico, pero que para el ex presidente es una tendencia imparable. Lacalle ya se siente ganador en la interna nacionalista y eso le sale por los poros y a veces también por la lengua.
Así, la interna blanca está “entrando en calor”, con una carrera muy pareja entre Lacalle y Larrañaga, y con Vidalín, terciando, lejos, procurando colarse con algún acuerdo que le asegure la subsistencia de su agrupación. Lo cierto es que el partido recién se empezó a jugar y el resultado de las internas de junio todavía es impredecible: cualquiera de los dos puede ganar, pero los dos ya piensan en el sillón presidencial.
|