Lejos de definirse la intrincada interna del Frente Amplio, lo ocurrió entre el sábado 13 y el domingo 14 de diciembre fue atizarse aun más el fuego de las pasiones entre los dos principales candidatos: José Mujica, el elegido por el Congreso y Danilo Astori el desafiante y, hasta ese día, el delfín del presidente Tabaré Vázquez. Mujica y Astori picaron en punta a pesar de que en el Congreso se eligieron otros candidatos, todo un sofisma para ocultar algo evidente: en el oficialismo hay lugar únicamente para dos y esos dos son, desde hace mucho tiempo, Astori y Mujica, en orden alfabético. Pero que Astori haya sido el candidato de Vázquez, con Mujica completando la fórmula, en ese orden, no quiere decir que ahora lo siga siendo. Han cambiado muchas cosas. Por lo pronto Vázquez ya no pertenece más al Partido Socialista, al que renunció dolido por las críticas que recibió por el veto a la despenalización del aborto. Ahora no hay nada que lo ate a la estructura del Frente Amplio, aunque es dable reconocer que ha sido el presidente el que la usado para sus intereses. Y aquí un paréntesis: Vázquez ha demostrado desde hace mucho tiempo ser un político con un olfato como pocos. Cuando muchos pensaban que el veto lo iba perjudicar en su imagen, ésta se ha visto fortalecida, según revelaron en el programa Código País los analistas políticos Luis Eduardo González de la empresa Cifra y César Aguiar de Equipos Mori. Según una encuesta de Cifra, tras el veto, la imagen de Vázquez creció 6 puntos y lo mismo aconteció con Equipos Mori. Por eso no seria de extrañar que tras la resolución del Congreso, que en mucho desautorizó al propio Vázquez, no solo en lo que a candidaturas se refiere, sino también en materia programática, el presidente dé un giro político, en el que seguramente haya mucho de pragmatismo, y forje una alianza con Mujica, el gran ganador por estas horas. Esta alianza, de insospechadas derivaciones para el futuro del Frente Amplio en cuanto a su posicionamiento político, quizás sea meramente coyuntural y tenga un objetivo claro: no dejar que el partido se posicione muy a la izquierda lo que redundaría en una pérdida de los votantes de centro, que fueron los que a la postre le dieron la victoria a la coalición. Mientras tanto, Astori, golpeado en sus aspiraciones de ser el presidenciable cree que puede revertir el resultado del Congreso en las elecciones internas de junio. Un desafío muy difícil pero no imposible. “Sólo pienso en ganar la interna, quiero ser candidato a la Presidencia y presidente del Uruguay para hacer un buen segundo gobierno dijo, firme, cuando fue entrevistado en Código País. Pero Astori también dijo otras cosas que ya lo ponen de punta contra Mujica y el Movimiento de Participación Popular (MPP), ni que hablar, pero también con el resto de los integrantes de la estructura del Frente Amplio. "Voy a disputar la interna del Frente Amplio, porque siento que la resolución tomada por el Congreso, aunque la respeto muchísimo porque es la opinión de la estructura militante del Frente Amplio, no es representativa de la opinión del pueblo frenteamplista considerado en su conjunto". Es que por fin el Frente Amplio respetará la Constitución y no le hará, como ha ocurrido hasta ahora, un dribling. Salvo en las elecciones internas de 1999, cuando Astori enfrentó a Vázquez, es la primera vez que la coalición se enfrenta a elecciones internas verdaderamente competitivas. Mujica y así lo expresa Astori, es el candidato del Congreso, pero no el oficial; éste quedará finalmente definido el 28 de junio del año que viene ¿Qué ocurrirá de aquí a junio?, nadie lo sabe, porque nadie tiene la bola de cristal. Pero lo cierto es que tras el receso veraniego los dos candidatos saldrán a la caza de los votos y a buscar la participación, sobre todo Astori, a quien le favorece la mayor cantidad de votantes para hacer frente a los aceitados aparatos del MPP y del Partido Comunista, la inédita alianza que se forjó para llevar a Mujica al primer lugar y a Astori al tercero. Pero como el Frente Amplio ya no es un partido desafiante, sino uno tan tradicional como los históricos, su dirigencia, la que rasca abajo de las piedras en busca de los votos, tiene comportamientos similares a los de blancos y colorados: es exitista y quiere estar con el ganador, por lo que hoy las dudas y los pases están a la orden del día. Es que la polarización que se ha generado en el Frente Amplio ha provocado fuertes crisis en algunos sectores. El Partido Socialista, está partido en dos, sin saber si acompaña la candidatura de Astori o de Mujica o si sigue para adelante con la candidatura de Daniel Martínez, actual ministro de Industria, a la postre cuarto en la elección del Congreso. Hasta se ha llegado a hablar de presentar dos listas, la 90 y la 190 para que sus electores decidan. Otro sector que vive la crisis de la polarización es la Vertiente Artiguista, que también está dividida en torno al apoyo a Astori o a Mujica, al tiempo que se supo que Enrique Rubio, actual director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, se bajaría de su candidatura, la cuarta en la consideración del Congreso. En las últimas horas ha trascendido que la Vertiente no tendría otro camino que ir a una consulta interna, entre sus potenciales electores, aunque también se habla de dos listas. En Alianza Progresista, el sector del vicepresidente Nin Novoa, la cosa es clara: todos están con Astori, salvo el ministro de Transporte y Obras Públicas Víctor Rossi que está preocupado por su futuro, que tiene un objetivo: la intendencia Municipal de Canelones. Para ello le es funcional la candidatura de Marcos Carámbula, el segundo en la consideración del Congreso, que lo sacaría del camino de la reelección al frente de la comuna canaria. Como se puede ver una interna complicada donde los guantes blancos ocultan las garras.