Jorge Luis Borges y las elecciones uruguayas
Hagamos un ejercicio de futurismo: las internas en el Frente Amplio fueron ganadas por José Mujica y las del Partido Nacional por Luis Alberto Lacalle. En el Partido Colorado el candidato es Pedro Bordaberry.
Se realizan las elecciones nacionales en octubre y no hay mayoría para ninguno de las dos candidatos por lo que hay una segunda vuelta que enfrenta a Mujica con Lacalle, éste con el apoyo de un Partido Colorado dominado por Bordaberry.
¿Qué país tendremos en el mes de noviembre? Es fácil adivinarlo. No hace falta ser un avezado analista político para darse cuenta que habrá una profunda división entre los uruguayos que, seguramente, se permeará a todas las actividades.
Esquemáticamente será el enfrentamiento político ideológico de dos visiones de país totalmente contrapuestas, que llevarán a una confrontación como pocas veces se vio en el Uruguay.
Es que solo basta imaginar la campaña que puede llevar adelante Lacalle-Bordaberry, lo que ambos puedan decir de Mujica y éste de sus contrincantes.
Algo de esto ya se avizora. Lacalle participó el pasado jueves del Congreso de delegados del Interior de Concordia Nacional, grupo que lidera el ex ministro Ignacio de Posadas junto a Gonzalo Aguirre y Ana Lía Piñeyrúa. Allí auguró que para las elecciones nacionales de octubre se confrontarán "el país de Mujica y el país del Partido Nacional", con él como candidato. Es que Lacalle ya se ve con la bandera blanca desplegada como ganador de la interna y por ende como candidato.
La campaña, dijo, va a enfrentar "esas dos maneras de ver el mundo, la vida, la sociedad, la propiedad, la libertad".
Dijo que habrá "dos grandes polos dialécticos": la "conducción por la confrontación" de Mujica, a quien comparó con el ex presidente argentino Néstor Kirchner, para quien llevar las situaciones al borde es una forma de conducción, con "la conducción por mayor cooperación" que él postula.
Agregó que el estilo Mujica supone una "semilla" que "el país ya vio crecer entre 1963 y 1984, primero por el lado de los tupamaros y luego por el lado de la dictadura militar".
"Aquí, nunca más una sociedad en la cual buscar el enemigo, sea la razón del sistema", enfatizó. "Rechazamos la lucha de clases y la división entre patrones y obreros".
Por el lado de Mujica, éste ha sido más cauto, pero alertó al pasar que si en el Partido Nacional triunfa el precandidato de la UNA y en el Partido Colorado, Bordaberry, el país ingresará en una polarización similar a una confrontación entre los barrios La Teja y Carrasco. En rigor, la imagen de la confrontación entre La Teja y Carrasco fue atribuida por Mujica a Sanguinetti, lo que éste rechazó en una carta que remitió al diario El Observador. Pero en el entorno de Mujica se reconoce que un triunfo de Lacalle y del líder del MPP en las internas, llevará inevitablemente al país a una polarización.
Por esta razón la estrategia de Mujica incluye que -aunque diga lo que piensa- el tenor de sus expresiones sea de "cautela", "moderación", e incluso que haya falta de definiciones en algunos temas concretos. Es consciente que con sus planteos no puede espantar ni a los tradicionales votantes de la izquierda ni a los nuevos que quiera captar.
El problema es que muchas veces al líder del MPP se le suelta la lengua y dice cosas que en esta etapa pueden ser usadas en su contra por su contrincante en las internas, Danilo Astori, pero que más adelante lo puede usar su adversario por las elecciones nacionales: el ex presidente Lacalle o Jorge Larrañaga.
Un tema urticante que ya enfrentó a Astori con Mujica fue el papel de la banca. En ese plano, Mujica dijo que quiere fortalecer la banca pública para que no haya espacio para los privados. La respuesta de su contrincante, Astori, no se hizo esperar. “Día a día se está demostrando que pensamos distinto sobre el rol de las finanzas y su papel en el país”, señaló Astori al diario El Observador. El líder de Asamblea Uruguay agregó que “estos comentarios ponen en riesgo cosas que han costado muchísimo a Uruguay, como la confianza de la banca privada”.
¿Alguien duda que este mismo argumento lo vaya usar quien triunfe en la interna blanca para cuestionar al ex Tupamaro?
Un detalle nada menor fue la apelación que hizo el pasado jueves el principal referente económico de Larrañaga, Javier de Haedo, quien convocó a los astoristas a votar al conductor de Alianza Nacional en las internas, con un doble propósito no explicitado, pero sí implícito: frenar ahora a Lacalle y más adelante, en octubre y noviembre a Mujica.
Alianza Nacional comparte los aciertos de Astori como ministro de Economía aunque también rechaza muchos de sus "errores", "especialmente en la última parte de su gestión", como ocurre con buena parte de su electorado, dijo De Haedo.
Explicó que en las internas de junio "se empieza a elegir al Presidente" por lo que los votantes deben pensar con la cabeza puesta en octubre y noviembre próximos.
El economista convocó a apoyar a Larrañaga "a los votantes de Astori, que comparten la conducta fiscal que el ex ministro tuvo en la primera mitad de este período de gobierno, pero que no están de acuerdo con el aumento del gasto electoral que impulsó en la segunda mitad; a los votantes de Astori que están de acuerdo con la visión de éste sobre la inversión y las reglas de juego estables, pero que no están de acuerdo con la política laboral que compartió Astori en materia de indexación salarial, ocupación de los lugares de trabajo, fueron sindical y tercerizaciones".
De hecho, con este discurso, De Haedo ve como perdida la elección de Astori ante Mujica y muy comprometida la de Larrañaga ante Lacalle.
Así estamos asistiendo a una inédita campaña electoral donde parece primar aquellos versos de Jorge Luis Borges “no nos une el amor sino el espanto”.




La Ciudadana dijo
Hola Antonio.
Yo creo que la polarización la tenemos bien presente desde que asumió el Frente Amplio el gobierno del país.
Quizás aquello de que "divide y reinarás" fue lo que quisieraon aplicar.
Nos han dividido con el cigarrillo, nos han dividido con los impuestos, nos han dividido con el gobierno para un 50% del país, nos han dividido nuevamente con hechos del pasado, nos han dividido otra vez, con la Ley de Caducidad, nos han dividido y exiliado hacia adentro de nuestras casas mientras los chorros andan sueltos, y ahora nos ponen otro tema de división que es el voto consular o espistolar.
Entonces, de qué polarización estamos hablando? Esta es la forma de hacer las cosas de esta izquierda uruguaya y cualquier político que desee ganarle al candidato del Frente Amplio tendrá que presentarse con ideas totalmente contrarias, acá no hay lugar para las medias tintas, ni para los paños tibios, eso ya está claro.
saludos,
2 Abril 2009 | 09:40 PM