Las encuestas
Mujica criticó el sistema de control sobre las encuestas: "El sistema de encuestas en Uruguay tiene un defecto brutal, nadie le hace control. Le dicen “20.000 entrevistas”, ¿y dónde están depositadas las direcciones y la información de los tipos que se entrevistaron?". El precandidato dijo que quiere saber lo que dijo cada uno de los entrevistados, "para poder contra chequear si se hicieron mil o se hicieron cien o se hicieron con la imaginación... Después hablan de la cristalinidad".
Tras la difusión de la encuesta de la empresa Cifra, que dirige Luis Eduardo González, y que lo muestra 23 puntos arriba de Astori, Mujica debe estar más tranquilo.
Está claro que cuando los números no dan, las críticas son mayores y más duras. Por ejemplo, desde el Partido Colorado y en especial desde las tiendas del candidato del Batllismo Siglo XXI, José Amorín Batlle, se llegó a hablar de “desconocimiento” y de “mala fe” en el trabajo.
Por el lado del precandidato nacionalista Jorge Larrañaga, las críticas provinieron por la difusión de los números que daban cuenta de la posibilidad de que el Frente Amplio ganara en primera vuelta, es decir sin necesidad de balotaje, lo que tira por la borda todo el discurso armado por el comando del ex presidente del Directorio nacionalista.
“No se puede hoy, antes de la interna decir: ´el Frente va a sacar el 48, el Partido Nacional va a sacar el 30´, porque dependerá. ¿Todos los votantes de Astori, si pierden, van a quedar votando a Mujica?”.
Además Larrañaga ironizó diciendo que las encuestas “bajan del cielo” a “decirle a los terrenales lo que la ciudadanía va a hacer. Venden ilusiones y condicionan los procesos políticos”.
Desde el lado de Astori, su principal asesor, Esteban Valenti, defendió la labor de las encuestadoras, pero igualmente, muy hábilmente tendió un manto de duda. Dijo que sería “muy valioso y transparente conocer quiénes son los principales clientes (partidos y candidatos) de cada una de las empresas”.
Lo cierto es que el que más el que menos critica la difusión de los relevamientos de opinión publica según le va en el mismo.
Y eso se explica porque cada vez que se difunde una caída en la opinión pública de un candidato se hace muy difícil obtener apoyos, por ejemplo, económicos (una elección es costosa, tres lo son más).
Pero las encuestas por sí solas no fabrican ni un candidato ni un resultado: los relevamiento de opinión pública son instrumentos científicos, de las ciencias sociales que miden los juicios, valores, actitudes, opiniones y comportamientos de la población para un momento específico, como una fotografía, y la suma de ellas marca una tendencia con la cual se puede predecir un final.
Está claro, además, que una encuesta no puede torcer la voluntad manifiesta de un grupo de personas. Las pruebas de ello son contundentes, pero solo valga recordar un dato de nuestra historia reciente. En 1980 el régimen militar encaramado en el poder y con el viento a favor de los números de la economía se largó a la aventura de tratar de mantenerse en el poder sine die, llamando a votar por una reforma constitucional.
No había libertad de prensa, miles de uruguayos estaban presos, por supuesto que no había partidos políticos legales y, además, los militares contaban con toda la maquinaria comunicacional a su disposición y por supuesto también de la única encuestadora: Gallup Internacional.
La encuesta de Gallup dio como ganador el Sí que propiciaban los militares con el apoyo de muchos civiles. Pues bien, el resultado fue por todos conocido: el No ganó por amplio margen y ahí se marcó la partida de defunción de la dictadura.
¿Para qué sirven entonces las encuestas político electorales? Fundamentalmente para tomar decisiones al obtener información a través de ellas de como se mueve un grupo humano dado. Es un insumo más para llevar adelante una campaña lo más profesional posible. Permite auscultar el estado de ánimo, modificar el discurso poner énfasis en otras cosas que no se habían advertido. En síntesis sirve para interpretar a la sociedad.
Pero una encuesta sirve también para mostrar a la sociedad cual espejo, un reflejo de sí misma.
Ahora, como en toda actividad humana hay quienes hacen un mal uso de las encuestas o las usan con fines de propaganda. En cada campaña electoral es posible advertir la aparición de empresas encuestadoras fantasmas, sin trayectoria en el mercado, que son usadas como propaganda o contrapropaganda. Después de las elecciones desaparecen pero dejan una mancha que ensucia a las empresas con trayectoria.
Pero, además, hay que sumarle que las empresas encuestadoras no trabajan solo para las elecciones. En todo caso las elecciones son una zafra y quizás lo que tiene mayor difusión pública. Las diferentes empresas encuestadoras trabajan con empresas, con gobiernos y no solo hacen encuestas, sino otros trabajos de relevamiento del estado de la sociedad. No creo que sea un buen negocio para ellos trabajar de mala fe.




Carlos Santiago dijo
Hola. Creo que las encuestas es un insumo para candidatos y dirigentes que utilizamos también algunos para conversar en las peñas de los boliches. Pero, la verdad, creo que tienen solamente ese valor testimonial de reflejar (cuando se hacen correctamente) el estado de ánimo de la gente en un período dado de tiempo.
En el Uruguay, a falta de otros insumos informativos, le damos un valor central a estos trabajos que son anecdóticos y nada más, que en mi opinión no deciden conductas masivas. En todo caso cambian estrategias o perfilismos de los candidatos mientras nosotros, los simples mortales, nos seguimos abrumando por el crecimiento de una disputa electoral alienante que nada tiene que ver con la problemas reales que vivimos a diario y que temo, su resolución, nos dejará también con una enorme frustración. Porque la mayoría de la gente pone en este juego electoral esperanzas que nunca se cumplen. En lo personal, te digo, he tenido en los últimos tiempos la decepción más grande de mi vida con un gobierno que ha tenido en mundo a favor y ello lo ha utilizado, como todos los anteriores, para los vicios más lamenables de la politiquería y el clientelismo. (Cuando vamos a almorzar??)
22 Abril 2009 | 10:08 AM